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Las grandes fortunas esquivan 3.000 millones en patrimonio y reabre el debate fiscal

Hace 1 hora
Las grandes fortunas esquivan 3.000 millones en patrimonio y reabre el debate fiscal

Imagen: El País

Las grandes fortunas han dejado de pagar cerca de 3.000 millones de euros en impuesto de patrimonio gracias al escudo del IRPF, una rebaja fiscal que ya supera la recaudación del propio tributo. El dato reabre el debate sobre quién termina sosteniendo el sistema tributario en España.

Las grandes fortunas españolas han logrado esquivar alrededor de 3.000 millones de euros en el impuesto de patrimonio gracias al límite conjunto entre renta y patrimonio, conocido como escudo del IRPF, según informó El País. La magnitud del beneficio fiscal no solo es llamativa por su tamaño, sino porque ya supera la recaudación obtenida por el propio tributo sobre la riqueza, lo que deja en evidencia hasta qué punto este mecanismo ha vaciado de contenido una figura que nació para gravar a los patrimonios más altos.

De acuerdo con la información publicada, este tope legal evita que la suma de lo pagado por el impuesto sobre la renta y el de patrimonio se dispare por encima de un porcentaje determinado de los ingresos del contribuyente. En la práctica, eso ha permitido que personas con grandes activos, pero con una carga fiscal elevada en el IRPF, reduzcan de forma notable o incluso eliminen su factura por patrimonio. El resultado es un alivio fiscal concentrado en la cúspide de la distribución de la riqueza, mientras la recaudación pública pierde una fuente que, en teoría, debía compensar parte de las desigualdades patrimoniales.

Este asunto importa porque pone sobre la mesa una discusión de fondo: si el impuesto de patrimonio sigue cumpliendo alguna función real o si se ha convertido en un tributo cada vez más perforado por excepciones, deducciones y límites que lo hacen ineficaz. En España, donde el debate sobre la progresividad fiscal vuelve una y otra vez en periodos de tensión presupuestaria, el dato cuestiona la narrativa de que la contribución de las grandes fortunas está plenamente asegurada. Para el ciudadano común, el impacto es directo aunque no siempre visible: menos recaudación significa menos margen para financiar servicios públicos, desde sanidad hasta educación, en un país donde el margen fiscal nunca es infinito.

Además, la fotografía que deja esta rebaja no es menor en términos políticos. Mientras gobiernos autonómicos y partidos conservadores defienden rebajas tributarias como incentivo económico, los defensores de una fiscalidad más redistributiva sostienen que el sistema acaba premiando a quienes más capacidad tienen para planificar su factura fiscal. El contraste entre lo que recauda el impuesto y lo que se deja de ingresar por el escudo del IRPF alimenta esa disputa con una cifra difícil de ignorar: el alivio fiscal para los más ricos ya cuesta más que el propio impuesto. Y cuando un tributo recauda menos que las exenciones que lo rodean, la pregunta no es solo técnica, sino profundamente política: ¿a quién está sirviendo realmente el sistema tributario?

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