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La construcción en España se hunde casi 10% y agrava su rezago frente a Europa

Hace 1 hora
La construcción en España se hunde casi 10% y agrava su rezago frente a Europa

Imagen: El País

La construcción en España sufrió una caída cercana al 10% interanual, muy por encima del retroceso medio del 2% en la Unión Europea. El golpe refleja una combinación ya conocida pero cada vez más severa: costes al alza y falta de mano de obra.

La construcción en España atraviesa una corrección mucho más dura que la del resto de Europa. La facturación del sector cayó casi un 10% interanual, una bajada que triplica y amplía con claridad el descenso medio del 2% registrado en la Unión Europea, según informó El País a partir de datos y explicaciones de la patronal. El mensaje de fondo es claro: el frenazo no responde a un único factor, sino a la suma de una presión creciente sobre los costes y una escasez de trabajadores que ya empieza a limitar la capacidad real de las empresas para sostener la actividad.

De acuerdo con la información publicada, el sector atribuye este retroceso al encarecimiento de materiales, energía y financiación, al tiempo que denuncia la dificultad para encontrar mano de obra suficiente, especialmente en perfiles cualificados. Esa combinación golpea en varios frentes: encarece cada obra, retrasa plazos y reduce márgenes en un momento en que muchas empresas todavía arrastran el efecto de la inflación de los últimos años. En la práctica, esto significa que incluso con demanda en algunos segmentos —como rehabilitación, vivienda o infraestructuras—, la capacidad de respuesta del sector se está quedando corta. Y cuando la oferta no puede seguir el ritmo de los proyectos, el freno acaba notándose en la facturación.

La magnitud de la caída española es relevante porque dibuja un problema estructural, no solo coyuntural. La construcción es uno de los sectores que más empleo puede generar y uno de los que mejor refleja el pulso de la economía real: si retrocede con más fuerza que en el conjunto de Europa, es una señal de alerta sobre competitividad, planificación y reposición de mano de obra. Además, el dato pone sobre la mesa una contradicción de fondo: España necesita construir más vivienda y modernizar infraestructura, pero su sector constructor se enfrenta a un cuello de botella laboral que amenaza con frenar ese objetivo. Si no se corrigen los costes y no entra nuevo talento —o trabajadores formados—, el impacto puede trasladarse a los precios, a los plazos de entrega y al acceso a vivienda, un problema que ya pesa sobre miles de familias.

El panorama deja una conclusión incómoda: la debilidad de la construcción española no solo habla de una mala racha empresarial, sino de un desafío económico más amplio. La patronal pone el acento en los costes y en la falta de personal, pero detrás también asoma una cuestión de modelo: un sector que necesita inversión, relevo generacional y estabilidad para no quedarse rezagado frente a sus vecinos europeos. En un país donde la vivienda sigue siendo uno de los grandes asuntos sociales, lo que ocurra con la construcción no se quedará en las cuentas de las empresas; acabará notándose en la economía cotidiana de millones de personas.

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