Colombia

Gobierno intensifica cacería contra alias ‘Pinocho’ y eleva presión sobre las Conquistadoras

Hace 4 horas

El presidente endureció su ofensiva contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y aseguró que hay operativos activos en Santa Marta, Magdalena y La Guajira. También lanzó una advertencia directa contra alias “Pinocho”, a quien vinculó con recientes hechos de violencia.

El presidente endureció su mensaje contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y anunció que el Estado mantiene operativos coordinados en Santa Marta, Magdalena y La Guajira para presionar a esa estructura armada. En medio del aumento de la violencia en el Caribe colombiano, el mandatario elevó el tono y dejó claro que la ofensiva no solo busca contener ataques recientes, sino debilitar la capacidad de movilidad y ocultamiento de ese grupo en una de las zonas más sensibles del país.

Según informó Infobae Colombia, el mandatario puso el foco sobre alias “Pinocho”, a quien responsabilizó de participar en hechos violentos que han sacudido la región. La señal más fuerte fue la advertencia pública que lanzó sobre su captura: aseguró que las autoridades están muy cerca de ubicarlo y que el aparato de seguridad lo sigue de cerca. El mensaje no fue menor. En la práctica, el Gobierno está intentando mostrar control territorial y capacidad de reacción frente a una organización que, pese a los golpes estatales, sigue teniendo incidencia en corredores estratégicos del norte del país.

Lo que está en juego va más allá de una persecución puntual. Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada operan en un territorio donde confluyen economías ilegales, disputas por control criminal y una población civil que termina atrapada entre amenazas, extorsiones y homicidios. Por eso este tipo de anuncios tienen un peso político y social evidente: el Caribe no solo necesita resultados policiales, sino una presencia estatal sostenida que rompa la lógica de dominación armada. Cada operativo que se despliega en Santa Marta, Magdalena y La Guajira habla también de una disputa por el control de rutas, rentas y miedo, tres elementos que explican por qué estos grupos sobreviven incluso bajo presión militar y judicial.

La advertencia presidencial, en ese sentido, busca transmitir que el Estado no está actuando a ciegas. Pero la pregunta de fondo es otra: ¿bastará con capturas y operativos para frenar una estructura que se adapta, se fragmenta y reaparece bajo otros nombres? La experiencia en Colombia demuestra que la caída de un objetivo de alto perfil puede producir alivio inmediato, pero no necesariamente desactivar el fenómeno criminal que lo sostiene. Para la gente que vive en esos departamentos, lo que importa no es solo si cae “Pinocho”, sino si la seguridad vuelve a las calles, si los comerciantes dejan de pagar miedo y si la fuerza pública logra recuperar un territorio donde la violencia ya dejó de ser una amenaza abstracta para convertirse en rutina.

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