Defensoría alerta por menores que se autolesionan para evitar reclutamiento

Imagen: infobae colombia
La Defensoría del Pueblo advirtió que niños y adolescentes del Pacífico colombiano se estarían autolesionando para escapar del reclutamiento armado. Iris Marín pidió reforzar la protección y cuestionó operativos militares en zonas donde podría haber menores.
La Defensoría del Pueblo lanzó una alerta grave sobre el Pacífico colombiano: niños, niñas y adolescentes estarían recurriendo a la autolesión como una salida desesperada para evitar ser reclutados por grupos armados. La advertencia fue hecha por Iris Marín, quien reclamó mayor protección institucional y pidió revisar con rigor las operaciones militares cuando exista la posibilidad de que menores estén dentro de los objetivos o en zonas de riesgo.
El señalamiento no es menor. En regiones como el Pacífico, donde confluyen economías ilegales, control territorial armado y una débil presencia estatal, el reclutamiento de menores sigue siendo una de las expresiones más crueles del conflicto. Según lo expuesto por la defensora, la presión sobre los adolescentes es tan intensa que algunos estarían lesionándose a sí mismos para quedar por fuera de las dinámicas de captación forzada. Esa imagen retrata una realidad límite: para muchos menores, el cuerpo se convierte en la última barrera frente a la guerra.
La alerta también abre una discusión incómoda sobre el accionar del Estado. Marín cuestionó las operaciones militares cuando hay posibilidad de presencia de menores en los objetivos, una observación que toca un punto sensible en Colombia: la obligación de proteger a la niñez en medio de acciones contra estructuras armadas. No se trata solo de combatir a los grupos ilegales, sino de evitar que la respuesta institucional termine exponiendo aún más a quienes ya viven atrapados entre la violencia, el miedo y la ausencia de oportunidades.
Lo que ocurre en el Pacífico colombiano debería leerse como una señal de alarma nacional. Si niños y adolescentes sienten que autolesionarse puede ser menos riesgoso que caer en manos de un grupo armado, el problema ya no es únicamente de seguridad: es humanitario, social y político. El Estado sigue llegando tarde a territorios donde la infancia crece bajo amenazas, y mientras eso no cambie, el reclutamiento continuará encontrando terreno fértil entre la pobreza, el abandono y la guerra.



