CPI aparta a su fiscal jefe en medio de una investigación por conducta sexual inapropiada

Imagen: BBC Mundo
La Corte Penal Internacional apartó a su fiscal jefe, Karim Khan, mientras avanza una investigación por una denuncia de conducta sexual inapropiada. Khan niega los señalamientos y dice que nunca buscó frenar la denuncia de la empleada.
La Corte Penal Internacional (CPI) sacudió este viernes su propia estructura de poder al apartar temporalmente a su fiscal jefe, Karim Khan, en medio de una investigación por una presunta conducta sexual inapropiada. El caso no solo golpea la credibilidad del principal órgano acusador del tribunal con sede en La Haya, sino que abre una nueva crisis institucional en un momento en que la CPI enfrenta causas de enorme sensibilidad política y jurídica en distintas regiones del mundo.
De acuerdo con lo informado por BBC Mundo, Khan rechaza las acusaciones y sostiene que no mantuvo una relación sexual inapropiada con una empleada de la corte ni intentó bloquear la denuncia presentada por ella. La investigación interna gira precisamente en torno a esos señalamientos, que obligaron a su separación del cargo mientras se revisan los hechos. Aunque por ahora no se ha producido una determinación judicial sobre el fondo del asunto, el impacto ya es evidente: la oficina del fiscal queda en una posición de vulnerabilidad en un momento en que la CPI depende tanto de su autoridad moral como de su capacidad para sostener investigaciones delicadas.
El episodio importa por una razón más amplia que el escándalo personal. La Corte Penal Internacional ha construido su legitimidad sobre la idea de que ningún abuso de poder debe quedar impune, especialmente cuando involucra crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o ataques sistemáticos contra civiles. Cuando la sospecha recae sobre su máximo fiscal, el golpe no es solo reputacional: también alimenta el escepticismo de gobiernos, víctimas y organizaciones que ya cuestionan la eficacia y la imparcialidad del tribunal. En la práctica, cualquier señal de fragilidad interna puede ser utilizada por actores políticos que buscan desacreditar decisiones incómodas de la CPI, desde órdenes de arresto hasta investigaciones sobre líderes poderosos.
Para la ciudadanía común, este tipo de crisis puede parecer lejana, pero no lo es. La fortaleza de una corte internacional depende de su capacidad para actuar con independencia y sin doble rasero; cuando eso se pone en duda, se debilita la protección simbólica y jurídica que muchas víctimas esperan de esa institución. En los próximos días, la atención estará puesta no solo en el resultado de la investigación, sino en si la CPI logra contener el daño y demostrar que sus reglas aplican también dentro de su propia casa.



