Día del Periodista en Colombia: 235 años de historia, libertad de prensa y lucha por la verdad
Omar RodríguezHace 2 años
Desde la aparición del primer periódico de Santafé de Bogotá, el 9 de febrero de 1791, hasta los desafíos del periodismo digital, la prensa colombiana ha recorrido una historia marcada por el pensamiento crítico, la censura, la violencia y la defensa del derecho ciudadano a estar informado. Por Omar Rodríguez SANA Prensa Independiente | Historia y periodismo | Colombia 26 de octubre de 2026
Mucho antes de que las noticias circularan en teléfonos móviles, de que las redes sociales transformaran el debate público y de que una información pudiera atravesar continentes en segundos, un hombre nacido en Cuba comenzó a dirigir en Santafé de Bogotá una publicación destinada a dejar una huella profunda en la historia del periodismo colombiano.
Era el 9 de febrero de 1791.
Aquel día apareció el primer número del Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, dirigido por Manuel del Socorro Rodríguez, bajo el auspicio del virrey José de Ezpeleta.
El territorio que hoy conocemos como Colombia todavía formaba parte del dominio colonial español. Las ideas circulaban bajo la vigilancia de las autoridades y la libertad de imprenta estaba lejos de tener las garantías jurídicas que conocemos actualmente.
Sin embargo, aquella publicación abrió un espacio de circulación de conocimientos, reflexiones e información que se convertiría en uno de los antecedentes fundamentales de la prensa nacional.
Doscientos treinta y cinco años después, la fecha conserva un significado que va mucho más allá de una celebración profesional.
Recordar el Día del Periodista es también preguntarse cuánto ha avanzado Colombia en la defensa de la libertad de expresión y cuánto le falta todavía para garantizar que quienes investigan, denuncian e informan puedan hacerlo sin miedo.
Manuel del Socorro Rodríguez: el hombre detrás de una fecha histórica
Manuel del Socorro Rodríguez nació en Bayamo, Cuba, en 1758. Su trayectoria intelectual lo llevó al Virreinato de la Nueva Granada, donde desarrolló actividades relacionadas con la escritura, la cultura y la difusión del conocimiento.
Bajo su dirección, el Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá comenzó a circular el 9 de febrero de 1791 y se mantuvo hasta enero de 1797.
De acuerdo con los registros de las bibliotecas patrimoniales, la publicación alcanzó 265 números.
Sus páginas abordaron asuntos relacionados con la vida intelectual, la ciencia, las costumbres, la economía y otros temas de interés para la sociedad de su época.
No se trataba de un periódico independiente en el sentido contemporáneo. Su creación respondió a una iniciativa impulsada desde las autoridades virreinales y su circulación estuvo sujeta al orden político colonial.
Esa precisión es fundamental para comprender su verdadero significado histórico.
El Papel Periódico no instauró por sí mismo la libertad de prensa en Colombia, pero sí contribuyó al desarrollo de una cultura escrita y al intercambio público de ideas en un territorio donde los medios impresos comenzaban a adquirir relevancia.
Su legado reside en haber formado parte de los primeros esfuerzos sistemáticos por difundir información y conocimiento mediante una publicación periódica.
De la prensa colonial al pensamiento republicano
La aparición del Papel Periódico antecedió al proceso de independencia de Colombia.
Durante los años siguientes, el territorio fue escenario de transformaciones políticas e intelectuales que modificaron profundamente la relación entre los ciudadanos, el poder y la circulación de las ideas.
La imprenta adquirió una importancia creciente.
Los periódicos, folletos y documentos políticos se convirtieron en vehículos de discusión sobre la autoridad, la representación y los derechos.
En ese escenario sobresalió Antonio Nariño, figura fundamental en la difusión de las ideas ilustradas y en la historia de la libertad de expresión.
Su traducción y publicación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en 1793, provocó una reacción de las autoridades coloniales y dio lugar a persecuciones y procesos judiciales.
El episodio recordó que difundir determinadas ideas podía tener consecuencias personales y políticas graves.
Con el paso de los años, el periodismo se consolidó como un escenario de debate sobre la construcción del Estado republicano.
Las publicaciones de la época no siempre respondían a los principios profesionales del periodismo actual. Muchas estaban vinculadas a grupos políticos, proyectos ideológicos y disputas de poder.
Pero esos impresos contribuyeron a crear una tradición de discusión pública que acompañaría la historia del país.
¿Por qué Colombia celebra el Día del Periodista el 9 de febrero?
La elección de esta fecha responde al aniversario de la primera edición del Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá.
Su reconocimiento normativo tiene antecedentes que conviene distinguir.
La Ley 36 de 1973, en su artículo 16, señaló el 9 de febrero como Día del Periodista Colombiano.
Posteriormente, la Ley 51 de 1975 volvió a establecer esa fecha en su artículo 14.
De esta manera, el 9 de febrero quedó asociado a la memoria histórica de Manuel del Socorro Rodríguez y al nacimiento de una de las publicaciones fundamentales de la prensa colombiana.
Sin embargo, existe una particularidad que suele pasar inadvertida.
Colombia también reconoce otra fecha vinculada con el ejercicio periodístico.
El 4 de agosto: una segunda conmemoración
El 4 de agosto está relacionado con la memoria de Antonio Nariño y su contribución histórica a la circulación de ideas sobre los derechos y las libertades.
La Ley 918 de 2004 estableció inicialmente esa fecha como Día del Periodista y Comunicador.
Aunque dicha ley fue posteriormente declarada inexequible, la Ley 1016 de 2006 recogió la conmemoración en su artículo 6.
Por ello, las dos fechas tienen antecedentes históricos diferentes.
El 9 de febrero recuerda la aparición de una publicación periódica colonial dirigida por Manuel del Socorro Rodríguez.
El 4 de agosto rinde homenaje a Antonio Nariño y a la historia de la difusión de los derechos y las libertades.
Ambas fechas permiten observar dos dimensiones de la evolución del periodismo: la publicación de información y la defensa de la libertad para difundir ideas.
Una profesión atravesada por la censura y la violencia
La historia del periodismo colombiano no puede contarse únicamente desde las imprentas, los periódicos y las transformaciones tecnológicas.
También está marcada por quienes enfrentaron amenazas, persecuciones, desplazamientos y asesinatos como consecuencia de su trabajo.
Durante el conflicto armado, periodistas de diferentes regiones tuvieron que investigar en territorios donde informar podía significar enfrentarse a grupos armados, estructuras criminales, redes de corrupción y autoridades intolerantes a la crítica.
Las agresiones no se limitaron a los grandes medios de comunicación.
En numerosos municipios, periodistas independientes y comunicadores locales encontraron dificultades para denunciar irregularidades sin poner en riesgo su seguridad.
La violencia también produjo formas menos visibles de censura.
Algunos dejaron de investigar determinados asuntos. Otros evitaron publicar nombres, documentos o denuncias por temor a represalias.
En ciertas regiones, el silencio terminó convirtiéndose en una condición para sobrevivir.
Por eso, hablar de libertad de prensa exige reconocer que no basta con permitir la existencia de medios de comunicación.
También es necesario garantizar condiciones reales para ejercer el oficio.
Las cifras de una amenaza que continúa
La violencia contra la prensa no pertenece únicamente al pasado.
Según el balance publicado por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) en febrero de 2026, durante 2025 se documentaron 469 agresiones contra periodistas en Colombia.
Entre ellas se registraron 192 amenazas, además de otros hechos de estigmatización, hostigamiento y violencia.
El informe también señaló casos de desplazamiento forzado y exilio de periodistas que buscaban proteger sus vidas.
La preocupación continuó durante 2026.
En un reporte publicado el 25 de mayo, la FLIP documentó 150 agresiones contra la prensa entre el 1 de enero y el 15 de mayo, de las cuales 44 estuvieron relacionadas con el cubrimiento electoral.
La organización advirtió que las amenazas, las obstrucciones y los señalamientos contra periodistas seguían representando obstáculos para informar libremente.
Estas cifras muestran que la libertad de prensa no es una conquista definitiva.
Es un derecho que necesita protección permanente y que puede deteriorarse cuando la intimidación, la violencia o las presiones políticas y económicas condicionan el trabajo informativo.
El periodismo digital: nuevas herramientas, nuevas responsabilidades
La transformación tecnológica ha cambiado profundamente la manera de producir y consumir noticias.
Hoy, una persona puede transmitir acontecimientos en tiempo real, publicar documentos, consultar registros públicos y llegar a lectores de diferentes países sin depender exclusivamente de los medios tradicionales.
Estas posibilidades han abierto espacios para proyectos independientes, periodismo de datos, investigaciones colaborativas y nuevas formas de comunicación con las audiencias.
Pero también han surgido dificultades.
La circulación acelerada de información falsa, los contenidos manipulados, el uso engañoso de imágenes y videos, las campañas de hostigamiento y la presión por publicar primero representan desafíos importantes.
La inteligencia artificial añade nuevas herramientas para analizar documentos, organizar información y apoyar determinadas tareas editoriales.
Sin embargo, ninguna tecnología sustituye la obligación de comprobar los hechos.
Una noticia no se vuelve verdadera por alcanzar millones de visualizaciones.
Tampoco adquiere credibilidad porque aparezca repetida en numerosos portales o redes sociales.
El periodismo conserva una responsabilidad esencial: contrastar fuentes, verificar afirmaciones, reconocer errores y distinguir entre hechos, interpretaciones y opiniones.
La rapidez puede ser una ventaja.
La falta de rigor nunca debería convertirse en una estrategia editorial.
El desafío de ejercer el periodismo independiente
Los medios independientes desempeñan un papel importante en la diversidad informativa.
Su existencia amplía las posibilidades de investigar asuntos que no siempre reciben suficiente atención de las grandes organizaciones periodísticas.
Sin embargo, la independencia requiere algo más que no pertenecer a una empresa tradicional.
También exige transparencia sobre las fuentes de financiación, claridad en las políticas editoriales y disposición para cuestionar a todos los sectores de poder con el mismo compromiso de verificación.
Un periodista puede desarrollar una mirada crítica sobre las decisiones de un gobierno, una empresa o una institución.
Lo que no debería hacer es reemplazar las pruebas por simpatías o desacuerdos personales.
La responsabilidad de informar consiste en examinar los hechos y permitir que los lectores comprendan qué está demostrado, qué permanece en discusión y qué requiere nuevas investigaciones.
El periodismo pierde credibilidad cuando convierte la información en propaganda.
Pero también se debilita cuando confunde independencia con indiferencia frente a los abusos documentados.
Investigar con rigor no impide señalar responsabilidades.
Exige hacerlo con evidencias.
Más que una celebración, un compromiso con la sociedad
Cada 9 de febrero, Colombia recuerda una fecha que conecta el presente con los primeros años de su tradición periodística.
Pero el Día del Periodista no debería reducirse a felicitaciones, reconocimientos institucionales o mensajes publicados en redes sociales.
También representa una oportunidad para examinar las condiciones en las que se ejerce la profesión.
¿Qué garantías tienen los periodistas que investigan la corrupción en sus municipios?
¿Qué protección reciben quienes denuncian amenazas?
¿Cómo pueden sostenerse económicamente los medios independientes sin comprometer su autonomía?
¿De qué manera se protege a los ciudadanos frente a la desinformación sin convertir esa protección en una herramienta de censura?
Las respuestas a estas preguntas ayudan a comprender que la libertad de prensa no beneficia exclusivamente a los periodistas.
Beneficia a toda la sociedad.
Cuando un medio puede investigar sin intimidaciones, los ciudadanos tienen mayores posibilidades de conocer las decisiones que afectan sus vidas.
Cuando una denuncia documentada llega al debate público, se abre la oportunidad de exigir explicaciones.
Y cuando una información es corregida con transparencia, se fortalece la relación de confianza entre el periodismo y sus lectores.
Doscientos treinta y cinco años después, la verdad sigue necesitando defensores
Desde aquel primer número publicado en Santafé de Bogotá hasta las plataformas digitales del siglo XXI, el periodismo colombiano ha cambiado de herramientas, formatos y audiencias.
Las antiguas imprentas dieron paso a la radio, la televisión, los medios digitales y las nuevas tecnologías.
Pero existe una pregunta que ha acompañado al oficio durante generaciones: ¿qué ocurre cuando una información incomoda a quienes ejercen el poder?
La respuesta ha adoptado distintas formas a lo largo de la historia.
En ocasiones ha sido el debate público.
En otras, la censura, la intimidación o la violencia.
Por eso, recordar el Día del Periodista implica reconocer tanto los avances como las deudas que Colombia mantiene con quienes ejercen esta profesión.
También significa comprender que la credibilidad no depende únicamente del valor para denunciar.
Depende de la responsabilidad para demostrar.
El verdadero homenaje a los periodistas no consiste solamente en recordar sus nombres una vez al año.
Consiste en defender su derecho a investigar, exigir condiciones dignas para ejercer su trabajo y respaldar una cultura informativa que valore la evidencia por encima de la propaganda.
Porque una sociedad puede sobrevivir a una noticia incómoda, pero una democracia se debilita cuando sus ciudadanos pierden la posibilidad de conocer la verdad.
Y esa es, después de 235 años, una de las razones más importantes para seguir haciendo periodismo.

Corresponsal | Periodista investigativo
Omar Rodríguez es periodista, corresponsal y periodista investigativo de SANA Prensa Independiente, con base en Nueva York. Cuenta con más de una década de experiencia vinculada al ejercicio periodístico y a la cobertura de temas de interés público, actualidad, migración, derechos humanos, comunidad y asuntos institucionales.
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