Más Madrid y PSOE aprietan a Ayuso por el ático y la sitúan del lado de las élites

Imagen: El País
Más Madrid y el PSOE elevaron el tono contra Isabel Díaz Ayuso por la compra de un ático y la acusaron de estar más alineada con las élites que con los madrileños. La portavoz Manuela Bergerot llegó a advertirle que desconfíe de sus propios diputados, a quienes describió como los primeros en abandonarla.
La ofensiva política contra Isabel Díaz Ayuso subió de nivel en la Asamblea de Madrid, donde Más Madrid y el PSOE aprovecharon el foco sobre la compra de un ático para retratar a la presidenta regional como una dirigente que ha consolidado apoyos entre las élites económicas, pero no entre la ciudadanía. El episodio añade presión a una figura que gobierna mejor cuando marca agenda que cuando debe dar explicaciones sobre su entorno patrimonial y político.
La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, fue una de las más duras en su intervención. En un mensaje cargado de advertencia política, le pidió a Ayuso que se cuidara de sus propios diputados, a quienes señaló como los primeros que, llegado el momento, la dejarían sola. El PSOE, por su parte, se sumó al ataque con una línea similar: poner el foco en la distancia entre la imagen de liderazgo que proyecta la presidenta y las sospechas que generan sus movimientos inmobiliarios y la red de poder que la rodea. En ambos casos, el objetivo fue claro: erosionar la narrativa de fortaleza que el PP madrileño intenta sostener alrededor de su líder.
Lo que está en juego no es solo una compra inmobiliaria ni una nueva bronca parlamentaria. El caso vuelve a colocar bajo la lupa el estilo político de Ayuso, basado en una confrontación permanente con la oposición y en una relación directa con sectores empresariales, mediáticos y votantes de perfil conservador o liberal. Ese modelo le ha dado réditos electorales, pero también alimenta la percepción de que gobierna para una parte muy concreta de Madrid, no para el conjunto de la comunidad. Por eso, cuando la oposición habla de “élites madrileñas”, está intentando tocar una fibra sensible: la de una presidenta que convierte cada polémica en un combate ideológico, pero que cada vez enfrenta más preguntas sobre su propia credibilidad.
Para los madrileños, el trasfondo de esta discusión va más allá del intercambio de reproches en la Cámara. En una comunidad donde la vivienda se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza, cualquier noticia sobre áticos, patrimonios o privilegios políticos golpea con fuerza en una opinión pública cada vez más cansada de la distancia entre los discursos institucionales y la realidad cotidiana. Ayuso sigue teniendo una base sólida de apoyo, pero la oposición busca un terreno donde su relato de eficacia y libertad económica choque con una preocupación muy concreta: quién puede permitirse vivir en Madrid y bajo qué reglas. Ese es el debate que el episodio vuelve a abrir, y no parece que vaya a cerrarse pronto.




