Congresistas presionan a De La Espriella para decretar emergencia económica tras el sismo
Imagen: El Tiempo - Política
Tras el terremoto que golpeó el suroccidente, congresistas de varios partidos le están pidiendo al gobierno de Abelardo De La Espriella que declare emergencia económica para acelerar recursos y atención. La presión crece mientras las zonas afectadas siguen midiendo daños y necesidades urgentes.
La presión política sobre el gobierno de Abelardo De La Espriella aumentó en las últimas horas después del terremoto que sacudió el suroccidente del país. Congresistas de distintos partidos le solicitaron a la nueva administración que declare el estado de emergencia económica, una figura que permitiría mover recursos con mayor rapidez para responder a la magnitud de la crisis y acelerar la atención a las comunidades afectadas.
La petición refleja una lectura compartida entre sectores políticos: el impacto del sismo no se limita a los daños visibles en viviendas, vías y servicios públicos, sino que amenaza con convertirse en un problema económico y social de mayor escala si el Estado no reacciona con velocidad. Según informó El Tiempo - Política, la solicitud provino de legisladores de varias colectividades, lo que le da a este llamado un peso que va más allá de la disputa partidista y lo convierte en una señal de alarma sobre la capacidad de respuesta institucional.
En Colombia, una emergencia económica no es una salida menor. Esa herramienta le permite al Gobierno adoptar medidas extraordinarias para enfrentar situaciones que desbordan la gestión ordinaria, especialmente cuando hay afectaciones masivas a la población, interrupción de actividades productivas y riesgos sobre infraestructura estratégica. Por eso la discusión no es solo jurídica: también es política y humana. La pregunta de fondo es si la administración de De La Espriella quiere mostrarse como un gobierno de reacción rápida o si optará por un manejo más gradual, con el costo de demoras que en desastres de este tipo suelen pagarlo primero las familias más vulnerables.
Lo que viene ahora será decisivo. Si el Ejecutivo acoge la presión de los congresistas, podría abrirse la puerta a un paquete de medidas extraordinarias para atender damnificados, rehabilitar servicios básicos y sostener economías locales golpeadas por el terremoto. Si no lo hace, la oposición y los sectores afectados tendrán un argumento fuerte para cuestionar la capacidad del nuevo gobierno en su primera gran prueba de gobernabilidad. En escenarios como este, la velocidad no es un lujo: es parte de la respuesta del Estado.



