Trump afirma que EE.UU. golpeó con dureza a Irán mientras se hunde la vía diplomática

Imagen: infobae mundo
Donald Trump aseguró que Estados Unidos castigó “muy duro” a Irán en una nueva tanda de ataques y sugirió que las negociaciones estaban cerca de un acuerdo. La escalada elevó la tensión en el Golfo y reavivó el temor por el estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo.
Donald Trump aseguró este domingo que Estados Unidos descargó un golpe “muy duro” sobre Irán en una nueva ofensiva militar y dio a entender que la puerta diplomática seguía abierta apenas horas antes de que volviera a estallar la crisis. El presidente estadounidense sostuvo que las conversaciones con Teherán iban encaminadas hacia un acuerdo, pero que el ataque iraní contra un buque en el estrecho de Ormuz terminó por dinamitar cualquier avance y precipitó una respuesta militar más amplia de Washington.
Según informó Infobae Mundo, Trump habló por teléfono con CNN y afirmó que la negociación estaba prácticamente avanzada cuando ocurrió el ataque contra el portacontenedores M/V GFS Galaxy, identificado por el Comando Central estadounidense como un buque con bandera de Chipre. A partir de ese episodio, Estados Unidos lanzó su tercera ronda de bombardeos en una semana, que el Centcom atribuyó a unos 140 objetivos militares iraníes, entre ellos instalaciones de misiles, drones, capacidades navales, depósitos de municiones, redes de comunicaciones y puestos de vigilancia costera. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, endureció el mensaje al sostener que Irán cometió una mala decisión y tendrá que asumir las consecuencias.
La escalada no se quedó en el terreno verbal. Irán respondió con misiles y drones contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses, como Jordania, Kuwait, Qatar y Baréin, donde se reportaron explosiones e interceptaciones. Los Guardianes de la Revolución también reivindicaron un ataque contra bases de apoyo logístico de portaaviones estadounidenses en el puerto omaní de Duqm, una acción que Omán condenó con firmeza. Al mismo tiempo, Teherán anunció el cierre del estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”, una señal especialmente alarmante porque por ese corredor pasa alrededor del 20% del comercio mundial de hidrocarburos. En otras palabras, no se trata solo de una disputa militar: está en juego una arteria energética que afecta precios, mercados y cadenas de suministro en medio planeta.
El trasfondo de esta crisis explica por qué cada movimiento pesa más que el anterior. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que terminó la era de los acuerdos unilaterales, en referencia al memorando firmado el 17 de junio que fijaba 60 días de tregua para intentar frenar la guerra iniciada el 28 de febrero. Desde el entorno del líder supremo iraní, el exjefe de los Guardianes de la Revolución Mohsen Rezai fue todavía más lejos al señalar que el estrecho de Ormuz es para Irán más importante que su propio programa nuclear. Ese mensaje muestra hasta qué punto Teherán está dispuesto a usar el control del paso marítimo como herramienta de presión. Para Estados Unidos, y para los países que dependen de la estabilidad del Golfo, la advertencia es clara: cuando la diplomacia fracasa y el petróleo entra en la ecuación, la crisis deja de ser regional y se convierte en un problema global.




