Estados Unidos

Trump presiona por el Nobel de la Paz 2026 y critica a Obama

Hace 6 horas

Donald Trump volvió a presionar por el Nobel de la Paz y dijo que ha evitado una “destrucción total” del mundo. El mandatario también comparó su gestión con la de Barack Obama y adelantó que frenará nuevos ataques contra Irán hasta después de las legislativas.

Donald Trump reactivó su campaña pública para que le entreguen el Premio Nobel de la Paz de 2026 y volvió a poner el foco sobre un viejo resentimiento político: que Barack Obama lo recibiera en 2009. Según informó clarin colombia, el presidente estadounidense aseguró que su gestión ha hecho más por la estabilidad internacional y sostuvo que, en sus palabras, ha evitado una “destrucción total” del mundo, una afirmación con la que busca convertir la condecoración en un juicio sobre su legado.

El reclamo llegó poco después de que en 2025 el Nobel fuera otorgado a María Corina Machado, una decisión que reavivó en Trump la idea de que él también merece ese reconocimiento. De acuerdo con la información conocida, el mandatario insistió en que sus acciones en política exterior deberían pesar más que las de otros presidentes que ya fueron premiados. En esa misma línea, cuestionó abiertamente que Obama haya sido distinguido cuando apenas comenzaba su gobierno y planteó que él ha hecho “mucho más” sin recibir el mismo trato.

La presión de Trump no es solo simbólica. Su discurso sobre el Nobel se mezcla con la estrategia electoral interna y con la forma en que intenta presentar su mandato: como una presidencia de fuerza, disuasión y control de crisis. Anunciar que no ordenará nuevos ataques contra Irán hasta después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre también va en esa dirección. Con ese mensaje, busca contener un frente internacional sensible mientras mide el costo político interno de cualquier escalada militar. En Washington, ese tipo de pausa no suele ser leído como pacifismo, sino como cálculo electoral.

El trasfondo importa porque Trump entiende el Nobel como una pieza más de la disputa por el relato histórico. No solo quiere aparecer como un líder que evita guerras, sino como uno al que, según él, se le niega un reconocimiento reservado para sus adversarios o para figuras más aceptables para el establishment internacional. Para Estados Unidos, y en especial para los votantes que observan su política exterior a través del bolsillo y la seguridad, la discusión revela algo más profundo: la presidencia de Trump sigue moviéndose entre la amenaza, la negociación y la autopromoción, con la paz convertida en argumento de campaña y en arma de legitimación política.

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