Colombia

Cali busca a la bebé de María Camila Potosí, asesinada en un caso que sigue abierto

Hace 4 horas

La desaparición de la bebé de María Camila Potosí, hallada muerta en Cali cuatro días después de ser vista por última vez, ha desatado una búsqueda urgente y preguntas graves sobre lo ocurrido. El caso, según El Tiempo (Colombia), ya es investigado como un crimen con una pieza clave todavía ausente.

Cali enfrenta una de esas noticias que golpean de frente la conciencia pública: la bebé de María Camila Potosí, una joven asesinada en julio, sigue sin aparecer y las autoridades sostienen que la menor desapareció cuando su madre fue atacada. El caso, revelado por El Tiempo (Colombia), no solo conmueve por la brutalidad del crimen, sino porque deja una incógnita central que agrava el dolor de la familia y pone bajo presión a los investigadores: ¿dónde está la bebé?

De acuerdo con la información conocida, María Camila Potosí fue vista por última vez el 16 de julio. Cuatro días después apareció asesinada en Cali y, según la tesis que manejan las autoridades, ya no tenía consigo a la menor que llevaba en el vientre. Esa hipótesis ha convertido la búsqueda en una carrera contrarreloj y en un caso que combina homicidio, desaparición y posible ocultamiento de información decisiva para reconstruir lo que ocurrió en esas horas críticas. La familia, mientras tanto, quedó atrapada entre el duelo por la joven y la incertidumbre por el paradero de la bebé.

Este expediente importa porque revela, una vez más, las grietas que siguen existiendo en la protección de mujeres embarazadas y en la respuesta institucional frente a crímenes de este tipo. Cuando una mujer desaparece y luego aparece muerta sin su bebé, el caso deja de ser únicamente un homicidio: también se abre la posibilidad de una desaparición forzada de menor, un escenario que exige máxima coordinación entre Fiscalía, policía judicial y medicina forense. En Colombia, donde los casos de violencia contra mujeres y niñas siguen encendiendo alarmas, este tipo de hechos también expone una pregunta de fondo: qué tan preparadas están las autoridades para actuar con rapidez cuando cada hora puede ser determinante.

Por ahora, lo cierto es que la investigación avanza con una ausencia que pesa más que cualquier otra evidencia: la de la bebé. Y esa ausencia no es solo un detalle del expediente, sino el centro mismo de la tragedia. Mientras no se sepa qué pasó con la menor, el caso seguirá siendo una herida abierta en Cali y un recordatorio incómodo de la fragilidad con la que muchas familias enfrentan la violencia en Colombia.

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