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SEP se deslinda por muerte de Dafne y niega aval a escuelas militarizadas en México

Hace 2 horas
SEP se deslinda por muerte de Dafne y niega aval a escuelas militarizadas en México

Imagen: infobae

La SEP negó haber autorizado escuelas militarizadas en México y se deslindó de responsabilidad por la muerte de Dafne. El caso reabre el debate sobre prácticas disciplinarias, supervisión institucional y el vacío de control en planteles privados.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) salió a marcar distancia del caso de Dafne y negó haber autorizado la operación de escuelas con esquemas militarizados en México, al tiempo que lamentó la muerte de la joven sin asumir responsabilidad institucional alguna. La postura oficial busca cerrar una crisis que no solo exhibe la gravedad del hecho, sino también las fisuras en la supervisión educativa y en la regulación de prácticas disciplinarias que pueden terminar cruzando límites peligrosos.

De acuerdo con la información difundida por infobae, la dependencia federal respondió después de que el caso generara indignación pública y presión sobre las autoridades educativas. La SEP sostuvo que no avala modelos escolares basados en dinámicas militarizadas y, en consecuencia, rechazó cualquier vínculo directo con lo ocurrido. Sin embargo, el deslinde no borra la pregunta central: cómo es posible que en un entorno educativo donde debería prevalecer la protección de niñas, niños y jóvenes, terminan operando esquemas que ponen en riesgo la integridad física y emocional de los estudiantes.

El caso de Dafne vuelve a poner sobre la mesa un problema que en México suele aparecer solo cuando ocurre una tragedia: la frontera difusa entre disciplina, abuso y omisión de autoridad. Las escuelas privadas, los internados y los planteles con reglamentos estrictos suelen moverse en un terreno donde la vigilancia institucional es débil o fragmentada, y eso deja a familias y alumnos expuestos a abusos difíciles de detectar a tiempo. Que la SEP niegue autorización no significa necesariamente que el sistema esté funcionando; al contrario, puede ser una señal de que hay espacios educativos operando con prácticas que no han sido supervisadas con el rigor necesario.

Más allá del comunicado oficial, el caso exige revisar qué tan efectiva es la regulación sobre los planteles que prometen formación estricta o “carácter” a través de métodos que rozan la coerción. Para la sociedad, la muerte de Dafne no debería tratarse como un episodio aislado ni como un asunto administrativo. Es una alerta sobre un modelo que, cuando falla el control del Estado y la rendición de cuentas de las escuelas, puede terminar en tragedia. Y mientras las autoridades se limitan a deslindarse, la presión pública seguirá apuntando a la pregunta que realmente importa: quién responde cuando la educación deja de proteger y empieza a dañar.

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