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EE UU estrena en Liberia una nueva ruta para deportar migrantes de terceros países

Hace 7 horas
EE UU estrena en Liberia una nueva ruta para deportar migrantes de terceros países

Imagen: El País

Estados Unidos deportó a Liberia a un primer grupo de unos veinte migrantes bajo un acuerdo que permite enviar allí a ciudadanos de terceros países. Washington no ha revelado sus nacionalidades, aunque el pacto, según fuentes oficiales, podría incluir venezolanos, cubanos y colombianos.

Estados Unidos envió a Liberia a una veintena de migrantes en el primer traslado conocido bajo un acuerdo que le permite expulsar a ese país a personas de otras nacionalidades. La operación, confirmada por autoridades estadounidenses y recogida por El País, abre una nueva fase en la política migratoria de Washington: la externalización de deportaciones hacia terceros Estados dispuestos a recibir a extranjeros que no son sus propios ciudadanos.

Hasta ahora, las autoridades no han informado qué nacionalidades integran este primer grupo expulsado. Sin embargo, un funcionario citado previamente había adelantado que el pacto podría abarcar a venezolanos, cubanos y colombianos, tres de las comunidades que más presión han ejercido sobre el sistema migratorio estadounidense en los últimos años. La falta de transparencia sobre quiénes fueron enviados a Liberia alimenta dudas sobre los criterios usados para seleccionar a los deportados y sobre las garantías que están recibiendo antes de ser trasladados a un país con el que, en principio, no tienen un vínculo nacional directo.

El caso importa porque confirma una tendencia que la administración estadounidense ha venido explorando: ampliar el margen para ejecutar deportaciones cuando los países de origen se niegan a recibir a sus nacionales o cuando los procesos de expulsión se traban por razones diplomáticas y administrativas. Liberia, por su parte, se convierte en un actor inesperado dentro de ese tablero y en una pieza útil para Washington, que busca reducir la presión política interna sobre la frontera y acelerar las salidas. Para los migrantes latinoamericanos, especialmente para venezolanos, cubanos y colombianos, el mensaje es claro: la política migratoria estadounidense no solo se endurece, sino que empieza a apoyarse en acuerdos que trasladan el problema más lejos de casa.

A largo plazo, este tipo de arreglos puede reconfigurar la forma en que Estados Unidos ejecuta su política migratoria y abrir una discusión incómoda sobre debido proceso, derechos humanos y responsabilidad internacional. Si este modelo se extiende, Washington podría encontrar más países dispuestos a recibir deportados a cambio de incentivos diplomáticos o económicos, mientras los migrantes quedan atrapados en una cadena de expulsiones cada vez más difícil de impugnar. Lo que hoy ocurre con Liberia podría convertirse mañana en una herramienta recurrente de la política de deportación estadounidense.

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