Estados Unidos

EEUU buscó sumar al G20 contra las exportaciones baratas y dejó sola a China

Hace 5 horas

Estados Unidos aseguró que logró sumar al G20 a una agenda para frenar las exportaciones baratas que, según Washington, distorsionan el comercio mundial. China habría sido la única gran resistencia a ese enfoque, que sigue la línea proteccionista de Donald Trump.

Washington volvió a empujar al G20 hacia una agenda de contención comercial y, según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, la mayoría de los países aceptó discutir medidas contra los flujos de “exportaciones baratas” que, a juicio de Estados Unidos, alimentan desequilibrios globales. La excepción, de acuerdo con la versión oficial, fue China, que rechazó alinearse con esa estrategia y quedó otra vez en el centro de la disputa por el comercio internacional.

Bessent sostuvo que pidió a sus contrapartes replicar el enfoque promovido por Donald Trump, basado en gravámenes y otras herramientas para corregir asimetrías en el intercambio de bienes. En la práctica, eso significa que Washington quiere que el problema de los excedentes industriales y de las ventas externas a precios muy bajos deje de tratarse solo como una cuestión de mercado y pase a verse como un riesgo político y macroeconómico. La tesis estadounidense es simple: cuando una economía exporta demasiado barato, presiona a sus competidores, destruye capacidad productiva local y termina trasladando tensiones al empleo, a la industria y a las relaciones diplomáticas.

El mensaje no es menor porque revive una lógica de confrontación comercial que marcó la era Trump y que hoy vuelve con otro lenguaje, pero con la misma arquitectura de fondo: más aranceles, más vigilancia sobre cadenas de suministro y menos tolerancia frente a lo que Washington considera prácticas desleales. En ese tablero, China aparece como el principal objetivo, no solo por el volumen de sus exportaciones sino porque encarna el modelo que Estados Unidos pretende disciplinar. Para los países del G20, el movimiento es incómodo: aceptar esa narrativa puede proteger sectores industriales propios, pero también eleva el riesgo de represalias, fragmenta aún más el comercio global y complica a economías que dependen de importar insumos baratos o de mantener relaciones fluidas con Beijing.

La lectura política de fondo es que Estados Unidos está intentando reconstruir una coalición internacional alrededor del proteccionismo selectivo, una apuesta que puede tener eco en gobiernos preocupados por la competencia china, pero que también expone una verdad incómoda: el consenso global sobre libre comercio está cada vez más debilitado. Si la discusión avanza, el impacto no se quedará en las cancillerías. Puede sentirse en precios, en empleo industrial y en una nueva ronda de tensiones que termine afectando a consumidores y empresas en Estados Unidos, Colombia y buena parte del mundo.

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