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Estados Unidos redobla la presión sobre Irán y dice que las sanciones ya golpean al rial

Hace 14 horas

Washington volvió a presumir de presión máxima sobre Teherán: el Tesoro de Estados Unidos aseguró que el cerco económico ya golpea con fuerza al régimen iraní. La caída del rial a mínimos históricos y las restricciones regionales refuerzan esa ofensiva.

Estados Unidos salió a defender con entusiasmo su estrategia de aislamiento contra Irán y aseguró que la presión económica ya está produciendo efectos visibles sobre la moneda iraní. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó el desplome del rial a niveles históricos como una señal de que las sanciones y la coordinación internacional empiezan a cerrar el margen de maniobra de Teherán, en un momento en que Washington busca reforzar la idea de que la política de máxima presión sigue siendo útil.

Bessent destacó además el trabajo de los enviados estadounidenses que han pedido a distintos gobiernos medidas más duras contra el régimen iraní, y celebró que varios países de Medio Oriente, junto con otras jurisdicciones, hayan adoptado restricciones en el plano aéreo y financiero. Ese respaldo internacional no es menor: cuando la presión no proviene solo de Washington sino también de socios regionales, el impacto sobre bancos, aerolíneas, transacciones y comercio exterior se multiplica. En la práctica, la estrategia apunta a dificultar el flujo de divisas, aislar a las entidades cercanas al Estado iraní y encarecer cualquier operación que requiera conexión con el sistema financiero global.

El mensaje de fondo es político y económico al mismo tiempo. Para la administración estadounidense, mostrar que el rial se hunde sirve para sostener que las sanciones sí muerden; para Irán, en cambio, la depreciación de su moneda refleja una economía sometida a una presión prolongada, con efectos directos sobre precios, importaciones y capacidad de compra de la población. En países como Irán, donde el deterioro cambiario golpea la vida cotidiana con inflación y escasez, el costo de la confrontación geopolítica termina trasladándose a la calle: alimentos más caros, menos acceso a productos importados y mayor incertidumbre para hogares y empresas. Ese es el verdadero trasfondo de la celebración en Washington: no se trata solo de una victoria diplomática, sino de la apuesta a que el desgaste interno obligue a Teherán a ceder.

El problema, sin embargo, es que la historia de las sanciones contra Irán también está llena de límites. El aislamiento puede golpear con fuerza a corto plazo, pero no garantiza cambios de conducta en el mediano plazo, y a menudo alimenta circuitos paralelos de comercio, evasión y dependencia de aliados dispuestos a desafiar a Estados Unidos. Aun así, la señal de Bessent confirma que Washington no planea aflojar la presión. Por el contrario, intenta convertir cada caída del rial, cada restricción bancaria y cada vuelo limitado en una prueba de que la estrategia de asfixia financiera sigue siendo una de sus armas preferidas en la disputa con Teherán.

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