Colombia

Cepeda mueve la puja del Congreso y fortalece a Deluque frente al uribismo

Hace 2 horas

Efraín Cepeda movió la balanza en el pulso por la presidencia del Congreso y cerró filas con Alfredo Deluque, golpeando la aspiración del Centro Democrático. El respaldo conservador fortalece al congresista guajiro frente a Honorio Henríquez.

La carrera por la presidencia del Congreso dio un giro decisivo con el respaldo de Efraín Cepeda a Alfredo Deluque, una movida que deja al Centro Democrático en desventaja en la puja interna por el control de la mesa directiva. Según informó infobae colombia, el apoyo del conservatismo inclina la balanza hacia el representante guajiro y complica el camino del senador Honorio Henríquez, quien buscaba capitalizar el peso político de la colectividad del expresidente Álvaro Uribe.

El efecto inmediato de esa decisión es claro: Deluque no solo conservaría el respaldo del Partido Conservador, sino que además podría sumar apoyos de otras bancadas que suelen moverse con pragmatismo en las elecciones internas del Legislativo, entre ellas Cambio Radical y Salvación Nacional, además de su propia bancada. En un Congreso donde las mayorías se construyen voto a voto y los acuerdos pesan tanto como las líneas partidistas, esa combinación le da a Deluque una ventaja significativa sobre su rival más visible. No se trata únicamente de un nombre en disputa, sino del acceso a una posición estratégica desde la cual se ordena la agenda legislativa, se administra el poder interno y se proyecta influencia sobre el trámite de las reformas.

La jugada de Cepeda también refleja algo más profundo que una simple preferencia personal: la disputa entre bloques tradicionales por conservar capacidad de negociación en un escenario político cada vez más fragmentado. En Colombia, la presidencia del Congreso suele funcionar como termómetro de alianzas, cálculo electoral y capacidad de interlocución con el Gobierno de turno. Por eso este respaldo importa más allá del recinto: define qué sector tendrá mejor margen para negociar, frenar o impulsar proyectos clave en una coyuntura marcada por reformas sensibles y una relación tensa entre bancadas. Si Deluque termina consolidándose, el mensaje será que el conservatismo todavía conserva músculo para inclinar decisiones internas; si la apuesta cambia, el Centro Democrático podría intentar reordenar apoyos en la recta final.

En el fondo, esta elección muestra cómo el Congreso colombiano sigue operando bajo una lógica de coaliciones que pocas veces se explican solo por afinidad ideológica. Lo que está en juego no es un simple cargo administrativo: es quién marca el ritmo político de la cámara y quién llega con más fuerza a la temporada de debates más delicados del año. Para los ciudadanos, ese pulso importa porque la presidencia legislativa puede facilitar o entorpecer decisiones que terminan impactando presupuesto, reformas, control político y, en última instancia, la capacidad del Estado para responder a las demandas del país.

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