Eisenkot suma a Israel Beitenu pero sigue lejos de una mayoría en Israel

Imagen: infobae mundo
Gadi Eisenkot recibió el respaldo de Israel Beitenu en su intento por armar una coalición para formar el próximo gobierno de Israel, pero sigue atrapado entre aritmética parlamentaria y vetos políticos. El bloque que necesita para llegar a 61 escaños sigue incompleto, mientras Donald Trump amenaza con cortar la ayuda militar a finales de año.
Gadi Eisenkot dio un paso político clave al sumar el respaldo de Israel Beitenu en su intento por construir una mayoría parlamentaria capaz de formar el próximo gobierno israelí. Sin embargo, el movimiento todavía no le alcanza: para llegar a los 61 escaños que marcan la línea de control en la Knéset, el líder de Yashar! necesita sumar apoyos de partidos árabes, una opción que choca de frente con el rechazo explícito de Israel Beitenu y que deja su plan en una zona de alta fragilidad política.
El panorama, según la información difundida por infobae mundo, muestra una de las tensiones clásicas de la política israelí: la necesidad matemática de tejer coaliciones amplias en un sistema fragmentado, frente a las barreras ideológicas que impiden cerrar acuerdos estables. El respaldo de Israel Beitenu fortalece la candidatura de Eisenkot, pero no resuelve el problema de fondo. Sin los escaños adicionales que aportarían fuerzas árabes, su ruta hacia el poder sigue incompleta y depende de negociaciones que hoy parecen más costosas que viables.
La apuesta de Eisenkot no solo es parlamentaria, también es política en un momento de enorme presión interna y externa. A esa ecuación se suma el anuncio de Donald Trump de que cortará la ayuda militar a Israel a finales de año, una señal que añade incertidumbre sobre el margen de maniobra del país en un contexto regional ya tensionado. Aunque la decisión de Washington no define por sí sola el desenlace de la disputa israelí, sí puede alterar cálculos dentro de la élite política y reforzar la sensación de que el próximo gobierno nacerá bajo una presión inédita.
En la práctica, lo que está en juego no es solo quién ocupará la jefatura del Ejecutivo, sino qué tipo de alianzas serán aceptables para gobernar. Si Eisenkot logra o no romper el bloqueo dependerá de su capacidad para unir bloques que históricamente desconfían entre sí. Y para la ciudadanía israelí, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: si la próxima coalición será una salida de estabilidad o apenas otra pausa en una crisis política que ya lleva demasiados capítulos.




