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Argentina, Chile, EE.UU. y Perú ensayan en la selva una respuesta contra el crimen

Hace 5 horas

Argentina, Chile, Estados Unidos y Perú realizan en la selva de Tarapoto el ejercicio militar Vanguardia Sur 2026, con pruebas de supervivencia, patrullajes extremos y cruce de ríos. Lima lo presenta como una preparación para enfrentar narcotráfico, minería ilegal y crimen organizado.

La selva de Tarapoto se convirtió esta semana en un campo de entrenamiento multinacional donde fuerzas de Argentina, Chile, Estados Unidos y Perú ensayan maniobras de supervivencia, patrullajes extremos y cruce de ríos en el marco de Vanguardia Sur 2026. El ejercicio militar, que se extenderá hasta el 18 de septiembre, no es solo una demostración de coordinación entre países: es también una señal de cómo los gobiernos de la región están ajustando su respuesta frente a amenazas que ya no se limitan a fronteras ni a combates convencionales.

Según informó clarin colombia, el Ministerio de Defensa peruano sostiene que estas maniobras buscan fortalecer la capacidad operacional conjunta ante el narcotráfico, la minería ilegal y el crimen organizado, tres fenómenos que hoy erosionan territorios, economías locales e institucionalidad en buena parte de América Latina. La elección del escenario no es casual: entrenar en un entorno selvático obliga a las tropas a responder en condiciones de visibilidad limitada, humedad extrema y movilidad difícil, factores que suelen definir las operaciones en zonas donde actúan grupos armados y redes ilícitas. Más allá del discurso militar, el mensaje es claro: los Estados quieren prepararse para conflictos de baja intensidad, dispersos y profundamente ligados al control territorial.

Este tipo de ejercicios adquiere relevancia en un momento en que la seguridad regional se reorganiza alrededor de economías criminales transnacionales. En países como Perú, Colombia y también en otras zonas amazónicas, la minería ilegal y el narcotráfico no solo financian estructuras armadas, sino que degradan ríos, bosques y comunidades enteras. Por eso, una maniobra como Vanguardia Sur 2026 va más allá del adiestramiento táctico: funciona como termómetro político sobre qué tan dispuestos están los gobiernos a cooperar en operaciones que, en la práctica, requieren inteligencia compartida, logística robusta y voluntad sostenida. La presencia de Estados Unidos añade otra capa de lectura: Washington mantiene interés en la seguridad del corredor andino-amazónico, especialmente por su vínculo con rutas del narcotráfico y delitos conexos.

Para la población que vive en estas zonas, la pregunta de fondo no es solo qué tan preparados están los ejércitos, sino si esa preparación se traducirá en mayor control territorial, menos violencia y más capacidad del Estado para llegar antes que las mafias. Los ejercicios terminan el 18 de septiembre, pero el desafío real empieza después: convertir estas alianzas en resultados concretos en territorios donde la selva, con frecuencia, sigue mandando más que la autoridad pública.

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