Estados Unidos

Uno de cada cinco inquilinos en EE.UU. ya no puede pagar el alquiler completo

Hace 1 hora

En Estados Unidos, el alquiler dejó de ser una factura incómoda para convertirse en una presión estructural sobre los ingresos medios. En 2025, uno de cada cinco arrendatarios tuvo problemas para pagar la renta completa, según un informe del Urban Institute.

El mercado de la vivienda en Estados Unidos sigue empujando a los inquilinos contra la pared. En 2025, el 22% de los arrendatarios reportó dificultades para cubrir el alquiler completo, de acuerdo con un informe del Urban Institute, un salto que convierte a este año en uno de los más duros para quienes dependen de sus ingresos mensuales para sostener techo, comida y transporte al mismo tiempo. La cifra no solo refleja estrés financiero: confirma que el costo de la vivienda ya perforó la capacidad de pago de una porción significativa de la clase media y de los hogares de menores ingresos.

El dato resulta especialmente inquietante porque no se trata de una molestia aislada, sino de una tendencia que se profundiza. El reporte señala que la proporción de arrendatarios con problemas para pagar la renta alcanzó el mayor incremento registrado en ese segmento. En términos prácticos, eso significa más atrasos, más renegociaciones con propietarios, más uso de tarjetas de crédito para cubrir gastos básicos y, en los casos más extremos, mayor riesgo de desalojo. En ciudades con mercados tensionados, donde el alquiler se come una parte cada vez más grande del salario, el margen de maniobra para las familias se ha reducido al mínimo.

La radiografía del Urban Institute encaja con una realidad más amplia: el costo de la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de vulnerabilidad económica en Estados Unidos. Aunque los titulares suelen concentrarse en la inflación general o en la evolución de las tasas de interés, para millones de personas el problema no es abstracto. Es el recibo que llega cada mes y obliga a elegir entre pagar completo o recortar en otro rubro esencial. Y esa presión golpea con más fuerza a trabajadores con ingresos fijos, hogares monoparentales y jóvenes que intentan independizarse en un país donde alquilar, en muchas zonas, ya compite con los estándares de una hipoteca.

Lo que revela este informe es que el alquiler dejó de ser una partida más del presupuesto y pasó a ocupar el centro de la ansiedad financiera en Estados Unidos. Si la tendencia continúa, el efecto puede sentirse más allá de los inquilinos: menos consumo en comercios locales, más morosidad en otros pagos y una demanda creciente por asistencia habitacional. En un país donde la vivienda define cada vez más la línea entre estabilidad y precariedad, el aumento de los hogares que no logran cubrir la renta completa no es un dato técnico. Es una señal de alarma social.

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