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Banco Central de Paraguay interviene Ueno Bank y congela ahorros

Hace 2 horas
Banco Central de Paraguay interviene Ueno Bank y congela ahorros

Imagen: BBC Mundo

El Banco Central del Paraguay intervino Ueno Bank, una de las entidades más grandes del país, tras detectar que su índice de solvencia cayó por debajo del mínimo legal. La medida dejó en suspenso el acceso a los ahorros de millones de clientes y abrió un nuevo frente de incertidumbre en el sistema financiero paraguayo.

El Banco Central del Paraguay tomó control de Ueno Bank, una de las principales entidades financieras del país, después de que su índice de solvencia descendiera por debajo del 50% exigido por la ley. La intervención encendió las alarmas entre millones de clientes, cuyos ahorros quedaron congelados mientras la autoridad monetaria evalúa la situación del banco.

La decisión del regulador no solo golpea a una institución de gran tamaño, sino que también expone las tensiones de fondo en el sistema bancario paraguayo. Según informó BBC Mundo, el deterioro patrimonial de la entidad fue lo suficientemente grave como para activar el mecanismo de intervención, una medida excepcional que busca evitar un contagio mayor en la confianza del público y proteger, en la medida de lo posible, los recursos depositados por ahorradores y empresas.

En términos prácticos, el golpe es doble: por un lado, la paralización temporal del acceso a los fondos afecta la liquidez de familias, pequeños comercios y compañías que dependen del banco para operar a diario; por otro, la intervención envía una señal dura sobre la fragilidad de ciertos balances en un mercado donde la estabilidad bancaria es clave para sostener el crédito y la actividad económica. En un país como Paraguay, donde una parte importante de la población usa los bancos como resguardo básico frente a la inflación y la incertidumbre, cualquier episodio de este tipo tiene un impacto que va mucho más allá de una sola institución.

Lo que ocurra en las próximas horas y días será decisivo: el Banco Central deberá definir si logra recapitalizar la entidad, ordenar su reestructuración o, en el peor escenario, avanzar hacia una salida más drástica. Para los clientes, el problema inmediato es simple y brutal: no saben cuándo podrán volver a disponer de su dinero. Para el resto del sistema financiero, el mensaje es inequívoco: una caída de solvencia ya no es solo un dato técnico, sino una amenaza directa a la confianza, que es el activo más delicado de cualquier banco.

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