El Banco Central pierde ritmo en la compra de dólares y cede reservas
Imagen: infobae
El Banco Central argentino frenó el paso en su acumulación de divisas: en las últimas cuatro ruedas sumó poco más de USD 200 millones y las reservas internacionales volvieron a quedar por debajo del nivel de la semana anterior. El dato enciende una alerta sobre la fragilidad del frente cambiario.
El Banco Central desaceleró su compra de dólares y dejó otra señal de cautela en el frente cambiario. En las últimas cuatro ruedas, la autoridad monetaria incorporó poco más de USD 200 millones, un ritmo menor al de jornadas previas, mientras las reservas internacionales volvieron a ubicarse por debajo del nivel observado la semana anterior, según informó infobae. En un mercado que mira cada movimiento de la entidad como si fuera un termómetro de confianza, el dato no es menor: cuando la acumulación pierde velocidad, también se achica el margen para administrar tensiones financieras y cambiarias.
La desaceleración llega en un momento en el que el Banco Central necesita mostrar capacidad de compra sin comprometer otras variables sensibles, especialmente en una economía donde el dólar sigue siendo la referencia psicológica y política por excelencia. Las reservas, en ese tablero, no son un dato técnico para especialistas: funcionan como el respaldo que mira el mercado para medir si el Estado puede sostener pagos, intervenir en episodios de volatilidad y evitar que cualquier sacudón se transforme en corrida. Por eso, que el stock vuelva a quedar por debajo del de la semana previa expone que la mejora todavía es frágil y depende de un flujo de divisas que no termina de consolidarse.
El problema de fondo es que el Banco Central puede comprar menos no solo por decisión propia, sino porque el mercado le ofrece menos dólares o porque debe priorizar otras necesidades del esquema monetario. Esa combinación suele abrir preguntas que van más allá de la coyuntura: ¿hay suficiente oferta de divisas para sostener la estrategia oficial?, ¿el ingreso de dólares del comercio exterior alcanza para compensar la demanda estacional?, ¿y qué tan cerca está la economía de volver a una dinámica de escasez? En países como Argentina, donde la relación entre reservas, inflación y tipo de cambio condiciona casi todas las decisiones cotidianas, la velocidad de acumulación vale tanto como el número final.
La señal que deja esta desaceleración es clara: el Banco Central sigue comprando, pero ya no con la misma intensidad, y eso importa porque el mercado no observa solo el saldo, sino la tendencia. Si la entidad logra retomar el ritmo, el dato puede leerse como una normalización de la hoja de balance. Si no, el deterioro de reservas podría volver a poner presión sobre expectativas, precios y financiamiento. En economía argentina, pocas cosas hablan más fuerte que las reservas: cuando suben, dan aire; cuando vacilan, recuerdan que la estabilidad sigue siendo un objetivo más que una conquista.


