Ceuta advierte que el turno de oficio podría necesitar más refuerzos por la presión migratoria

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Ceuta mantiene cubierto el turno de oficio tras el refuerzo autorizado por Justicia, pero el Colegio de Abogados ya se prepara para pedir más ayuda. La presión migratoria disparó los expedientes y tensó un servicio clave para garantizar defensa legal inmediata.
El Colegio de Abogados de Ceuta no descarta volver a pedir refuerzos para el turno de oficio si la avalancha de expedientes derivados de la última crisis migratoria sigue creciendo. Aunque por ahora el servicio está cubierto gracias al apoyo coordinado por la Abogacía Española y el Ministerio de Justicia, la ciudad autónoma trabaja con la vista puesta en un escenario de mayor carga judicial en las próximas semanas.
La decana del colegio ceutí, Isabel Valriberas, explicó que la respuesta inicial permitió incorporar cinco nuevos abogados de guardia especializados en Extranjería, una medida que llegó después de la entrada masiva de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos los días 30 y 31 de julio. Según la Abogacía Española, antes de ese episodio Ceuta contaba con tres letrados para atender el volumen ordinario de asuntos en esta materia, una dotación suficiente para la rutina, pero claramente insuficiente cuando la llegada irregular disparó las detenciones, las asistencias en comisarías, los centros de internamiento y los juzgados de guardia.
Valriberas asegura que ya ha vivido otras llegadas multitudinarias que obligaron a ampliar con rapidez la plantilla disponible, pero subraya que nunca había enfrentado una situación de esta magnitud. El dato que mejor retrata la tensión del sistema es que, en algunos días, la media habitual de tres, cuatro o cinco detenidos diarios saltó hasta entre 18 y 20, lo que multiplica no solo la carga de trabajo, sino también la urgencia de garantizar asistencia jurídica inmediata a personas en situación especialmente vulnerable. En paralelo, el colegio ha activado una red de solidaridad interna que supera ya los treinta abogados dispuestos a hacer guardias cualquier día, una muestra de cómo la profesión intenta sostener con recursos propios un servicio público que rara vez recibe atención hasta que el sistema se estira al límite.
La situación de Ceuta vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: la capacidad real del Estado para responder con rapidez a crisis migratorias sin desbordar los engranajes judiciales y de asistencia letrada. En territorios frontera como la ciudad autónoma, la presión no solo se mide en cifras de entradas irregulares, sino en expedientes, comparecencias, devoluciones, recursos y derechos que deben tramitarse en tiempo récord. Por eso el Colegio de Abogados mantiene el pulso a la evolución de los procedimientos y no descarta pedir nuevos apoyos si el volumen vuelve a subir. Más allá del esfuerzo institucional, el episodio deja una lección incómoda: cuando aumenta la presión migratoria, la defensa jurídica también se convierte en una línea de contención esencial, y su fragilidad termina impactando en el funcionamiento completo de la justicia.


