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Congreso presiona al Gobierno para adelantar la jubilación de tripulantes de cabina

Hace 6 horas

El Congreso dio un primer respaldo político a la jubilación anticipada del personal de cabina, pero la decisión real sigue en manos del Gobierno. La medida reabre el debate sobre la desigualdad laboral en la aviación y el peso de un sector altamente feminizado.

La Comisión de Trabajo del Congreso aprobó este martes una iniciativa impulsada por Sumar para pedir al Gobierno que incluya al personal de cabina en el sistema de jubilación anticipada, un paso que podría acercar a este colectivo a las condiciones ya reconocidas para los pilotos. La propuesta no tiene efectos inmediatos, pero sí marca una señal política clara: una mayoría parlamentaria considera que quienes trabajan dentro de la misma aeronave y afrontan riesgos similares no deberían quedar sometidos a reglas distintas al final de su vida laboral.

La diputada Aina Vidal defendió la medida con un argumento que ha ganado fuerza en el debate laboral: si los tripulantes de cabina comparten exposición a radiaciones ionizantes, cambios de presión, descompresiones, alteraciones del sueño, fatiga crónica y estrés operativo, no existe una justificación sólida para mantenerlos fuera del decreto que permite rebajar la edad de retiro en los trabajos aéreos. Según explicó en la comisión, la exclusión resulta especialmente llamativa porque afecta a un colectivo compuesto mayoritariamente por mujeres, lo que añade una capa de desigualdad de género a una discusión ya de por sí compleja.

El fondo del asunto, más allá del gesto parlamentario, es jurídico y administrativo. Las proposiciones no de ley sirven para fijar posición, pero no obligan al Ejecutivo a actuar. Para que el personal de cabina obtenga una jubilación anticipada en términos equiparables a los de los pilotos, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones tendría que impulsar un real decreto que desarrolle esa ampliación. Ahí es donde se juega la batalla de verdad: no en la votación de este martes, sino en la voluntad del Gobierno de abrir una reforma que tendría impacto directo sobre miles de trabajadores del sector aéreo.

La discusión no es menor. En Europa y en España, el debate sobre las profesiones con especial penosidad, toxicidad o riesgo vuelve una y otra vez porque obliga a decidir quién paga el coste físico de sostener actividades altamente exigentes durante décadas. En el caso del personal de cabina, la reclamación sindical lleva tiempo advirtiendo que no se trata solo de un problema de fatiga, sino de salud laboral acumulada. Si el Ejecutivo decide recoger el guante, el cambio podría corregir una asimetría histórica; si no lo hace, el Congreso habrá dejado en evidencia una paradoja difícil de defender: dos perfiles esenciales para el mismo vuelo, pero con derechos de retiro claramente desiguales.

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