Yemen bombardea posiciones hutíes y sube la tensión en el estrecho de Bab el Mandeb
Imagen: infobae mundo
El Ejército de Yemen respondió con bombardeos a nuevas posiciones hutíes tras el avance del grupo sobre el estrecho de Bab el Mandeb, una zona clave del comercio global. La ofensiva agrava una crisis que ya está expulsando familias de la costa del mar Rojo y encendiendo alarmas internacionales.
El Ejército de Yemen lanzó bombardeos contra nuevas posiciones de los rebeldes hutíes después de que ese grupo ampliara su presencia en la costa del mar Rojo y avanzara sobre el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, uno de los puntos más sensibles del comercio marítimo mundial. La escalada militar no solo reactiva el pulso interno en Yemen, sino que eleva el riesgo sobre una ruta por la que circulan mercancías, petróleo y otros suministros entre Asia, Europa y África.
De acuerdo con la información difundida por infobae mundo, la expansión hutí en esa franja costera ha provocado nuevos desplazamientos de población, un efecto que suele quedar en segundo plano cuando se habla de la disputa militar, pero que en la práctica golpea de inmediato a las comunidades que viven cerca del frente. Cada avance armado en esa zona implica más presión sobre familias que ya venían arrastrando años de guerra, pobreza y servicios públicos colapsados. Al mismo tiempo, el control o la amenaza sobre Bab el Mandeb se convierte en una palanca de poder para los hutíes, que buscan proyectar influencia más allá del conflicto y convertir el corredor marítimo en una ficha de negociación regional.
Bab el Mandeb no es un punto cualquiera en el mapa. Es un cuello de botella del comercio internacional: si se altera su seguridad, el impacto se siente en las cadenas logísticas, en los costos del transporte y, eventualmente, en los precios que pagan consumidores y empresas muy lejos de Yemen. Por eso la preocupación internacional no es retórica. En un contexto de tensiones en varias rutas energéticas y comerciales del planeta, cualquier deterioro en este estrecho puede obligar a desvíos de carga, encarecer seguros marítimos y aumentar la presión sobre mercados ya sensibles. Para Estados Unidos, Europa y países importadores de energía y manufacturas, lo que ocurra allí tiene una traducción concreta en economía y seguridad.
La nueva respuesta militar del Ejército de Yemen sugiere que el conflicto entra en una fase de mayor fricción, con menos margen para la contención y más probabilidades de que la disputa se extienda por mar, costa y corredores logísticos. Si la presencia hutí sigue consolidándose en la ribera del mar Rojo, el escenario deja de ser solo una guerra local: se transforma en una amenaza regional con efectos globales. Y en ese tablero, quienes suelen pagar primero son los civiles desplazados y, después, los mercados que dependen de que esa ruta siga abierta.


