Yemen intensifica la guerra: 756 ataques en 72 horas y un duro golpe a los hutíes
Imagen: infobae mundo
El Ejército de Yemen intensificó su ofensiva contra los hutíes con 756 operaciones en solo 72 horas, en una escalada que dejó más de 2.300 rebeldes muertos, según autoridades militares. Entre las bajas también figuran cuatro expertos iraníes ligados a misiles y drones.
El Ejército de Yemen desató en las últimas 72 horas una ofensiva de una magnitud inusual contra los hutíes: 756 operaciones distribuidas en varios frentes del país y un saldo que, según las autoridades militares, supera los 2.300 rebeldes abatidos. La dimensión del golpe no solo refleja un repunte en la intensidad de los combates, sino también una estrategia clara de presión sobre una insurgencia que, pese a años de guerra, sigue siendo uno de los actores más poderosos y mejor organizados del conflicto yemení.
De acuerdo con la información divulgada por las autoridades, los ataques alcanzaron los principales escenarios de enfrentamiento en Yemen, lo que sugiere una ofensiva coordinada para debilitar la capacidad operativa de los hutíes en distintos puntos al mismo tiempo. En ese mismo balance se reportó la muerte de cuatro expertos iraníes vinculados al manejo de misiles y aeronaves no tripuladas, un dato que vuelve a poner sobre la mesa el papel de Irán en el sostenimiento técnico y militar del grupo rebelde. Para el gobierno yemení, esa relación ha sido clave en la evolución del conflicto, especialmente por el uso cada vez más sofisticado de drones y armamento de precisión.
La escalada importa porque Yemen no es solo otro frente de guerra en Oriente Medio: es una pieza central de la disputa regional entre Irán y sus adversarios, con impactos que trascienden sus fronteras. Los hutíes han demostrado en los últimos años capacidad para atacar infraestructura estratégica, mover la guerra hacia el mar Rojo y alterar rutas comerciales internacionales. Por eso, un golpe de esta naturaleza puede tener efectos inmediatos en el terreno militar, pero también en la ecuación diplomática y en la seguridad de una zona por la que circula una parte significativa del comercio global. Si la ofensiva logra desarticular cuadros técnicos y mandos operativos, podría modificar temporalmente el equilibrio de poder; si no, el riesgo es una respuesta aún más dura y prolongada.
Para la población civil, la noticia vuelve a significar lo mismo de siempre en Yemen: más incertidumbre, más desplazamiento y más presión sobre una sociedad que lleva años pagando el costo de una guerra devastadora. Aunque los partes oficiales hablan de avances militares, el desenlace real sigue dependiendo de algo más difícil de medir: si esta escalada abre la puerta a una ventaja táctica del gobierno o simplemente alimenta un ciclo de represalias que mantendrá al país atrapado en una guerra sin salida clara.




