Estados Unidos

Trump elogió a Messi en la final del Mundial y evitó elegir entre Argentina y España

Hace 1 día

Donald Trump llegó al MetLife Stadium para ver la final del Mundial de Clubes y elogió a Lionel Messi, a quien calificó de “grande” antes del duelo entre Inter Miami y PSG. El presidente dijo además que no tiene favorito entre Argentina y España, en una escena cargada de simbolismo político y deportivo.

Donald Trump volvió a colocar al fútbol en el centro de la escena política y mediática de Estados Unidos. Antes de la final del Mundial de Clubes en el MetLife Stadium, el presidente elogió a Lionel Messi y aseguró que no tiene favorito para el partido entre Argentina y España, una declaración breve pero reveladora por el peso simbólico que tiene el encuentro y por la presencia de líderes internacionales en el estadio.

Según informó infobae estados unidos, Trump asistió a la definición del torneo en Nueva Jersey acompañado por otras figuras de alto nivel, en una jornada pensada no solo como cita deportiva sino también como exhibición de proyección global. En ese contexto, el mandatario se refirió a Messi con admiración y evitó inclinarse por uno de los dos países protagonistas, una postura prudente en un evento donde la diplomacia, el negocio del fútbol y la vitrina geopolítica se mezclan de forma cada vez más evidente.

El gesto no es menor. Estados Unidos está utilizando torneos de primer nivel para reforzar su papel como anfitrión deportivo de cara a futuros eventos internacionales, y la presencia del presidente en una final de alto perfil confirma que el fútbol ya no es un territorio ajeno para la Casa Blanca. Que Trump destaque a Messi también dice mucho sobre el poder de las grandes figuras globales: incluso en un país donde el fútbol todavía pelea por espacio frente a deportes más tradicionales, el argentino se ha convertido en una referencia imposible de ignorar. En términos de imagen pública, la escena favorece tanto al torneo como al país sede, que busca capitalizar la atención mundial.

Más allá de la anécdota, la aparición de Trump en el MetLife Stadium refuerza una idea de fondo: el deporte sigue siendo una herramienta de influencia política y económica. Para Estados Unidos, estos eventos sirven para atraer audiencias, inversiones y legitimidad internacional; para América Latina y Europa, son una ventana de enorme alcance donde una figura como Messi puede concentrar la conversación global. En tiempos de polarización, el fútbol ofrece algo escaso en la política: una narrativa compartida capaz de reunir a presidentes, hinchas y mercados bajo una misma cancha.

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