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Marcos Fernández salva al Espanyol en el 98 y frustra a un Sevilla con diez

Hace 1 hora
Marcos Fernández salva al Espanyol en el 98 y frustra a un Sevilla con diez

Imagen: El País

El Espanyol salvó un empate agónico ante el Sevilla gracias a un gol de Marcos Fernández en el minuto 98, en un partido que los andaluces jugaron media hora larga con uno menos. El 1-1 deja a ambos con una sensación opuesta: alivio en Cornellà y frustración en un Sevilla que rozó el triunfo.

El Espanyol evitó una derrota que ya parecía escrita gracias a un empate en el minuto 98, obra de Marcos Fernández, en una jugada tan caótica como decisiva: el delantero remató dos veces hasta encontrar la red y firmar el 1-1 ante un Sevilla que resistió toda la segunda parte con un jugador menos. El equipo blanquiazul se agarró al partido hasta el último suspiro y terminó rescatando un punto que, por cómo se produjo, sabe casi a salvación emocional más que a simple empate.

El Sevilla había hecho lo más difícil durante buena parte del encuentro: sostener su ventaja, competir con orden y sobrevivir a la expulsión que lo dejó en inferioridad numérica tras el descanso. Aun con esa desventaja, el conjunto andaluz sostuvo el resultado con oficio y disciplina defensiva, forzando al Espanyol a atacar con más ansiedad que claridad. La recompensa para los de casa llegó en la última acción, cuando Marcos Fernández aprovechó el desorden en el área para insistir en la misma jugada hasta concretar el tanto del empate, en una escena que dejó al estadio entre el alivio y la incredulidad.

Más allá del punto, el partido deja una lectura clara: el Espanyol encontró en el empuje final una vía de escape frente a un rival que supo incomodarlo durante casi todo el encuentro, pero también expuso que al equipo le sigue costando transformar dominio territorial en ocasiones limpias y goles. En cambio, el Sevilla se marcha con la sensación de haber dejado escapar dos puntos por un detalle en el cierre, aunque también con señales de competitividad en un contexto adverso. Este tipo de partidos suelen pesar más de lo que aparentan en la clasificación: para el Espanyol, sumar así puede reforzar la confianza de un vestuario que necesitaba una reacción; para el Sevilla, el golpe es doble porque el esfuerzo no alcanzó para cerrar un triunfo que parecía al alcance incluso con uno menos.

En una liga cada vez más apretada en la zona media y baja, los empates agónicos también cuentan historias de fondo. El Espanyol no ganó, pero evitó un tropiezo que habría dolido mucho más que el resultado en sí. Y el Sevilla, pese a no llevarse los tres puntos, dejó una imagen de resistencia que por momentos fue más valiosa que el marcador, aunque el fútbol, como quedó claro en el minuto 98, no perdona desconcentraciones finales.

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