Colombia

El Pascual Guerrero reabre todas sus tribunas tras inspección de seguridad

Hace 1 hora

El estadio Pascual Guerrero de Cali volverá a operar con todas sus tribunas habilitadas por primera vez desde el sismo del 10 de agosto. La reapertura total llega tras una inspección que descartó riesgos en las estructuras cercanas y devuelve al escenario su capacidad completa.

Cali recupera este sábado uno de sus escenarios más simbólicos: el estadio Pascual Guerrero reabre todas sus tribunas y vuelve a operar al 100 % de su capacidad, luego de la inspección de seguridad que descartó riesgos en las estructuras aledañas tras el terremoto del 10 de agosto. La decisión marca el fin de una restricción que afectó la ocupación del estadio desde el sismo y devuelve a la ciudad un espacio clave para el deporte y los grandes eventos.

De acuerdo con información publicada por El Tiempo (Colombia), la evaluación técnica permitió levantar las limitaciones impuestas por precaución, después de verificar que no existían condiciones que pusieran en peligro a los asistentes ni a la infraestructura vecina. Aunque el informe no detalla reparaciones mayores, sí confirma que el estadio puede recibir nuevamente a toda su afición sin cierres parciales, un alivio para organizadores, equipos y comerciantes que dependen de cada jornada deportiva.

La reapertura total importa más allá del fútbol. En una ciudad como Cali, donde el Pascual Guerrero funciona como termómetro de vida pública, economía barrial y conversación social, volver a llenar todas las tribunas significa restituir actividad, recaudo y normalidad en torno a un escenario que pesa en la identidad local. También deja una señal sobre la capacidad institucional para responder con prudencia después de una emergencia sísmica: primero asegurar, luego abrir.

El reto ahora será sostener esa confianza con vigilancia permanente y protocolos claros. Un estadio lleno no solo representa celebración; también exige controles eficaces, mantenimiento constante y capacidad de reacción ante cualquier anomalía. Para Cali, la reapertura completa del Pascual Guerrero no es un detalle técnico: es una pieza más en el intento de volver a la rutina después del temblor y de reafirmar que la ciudad puede reanudar su vida pública sin bajar la guardia.

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