Guillermo Lasso recibió las llaves de Coral Gables en una gala con sello latinoamericano

Imagen: infobae estados unidos
Guillermo Lasso fue distinguido en Coral Gables con las llaves de la ciudad durante una cena del Centro Adam Smith, en un acto que reunió a exdirigentes, empresarios y autoridades locales. La ceremonia lo posicionó de nuevo en el circuito político latinoamericano de Miami.
El ex presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, recibió las llaves de la ciudad de Coral Gables en una ceremonia que combinó protocolo local, simbolismo político y una clara lectura regional: Miami sigue siendo una plaza donde el exilio, el poder y la influencia latinoamericana se cruzan con naturalidad. La distinción le fue entregada durante una cena organizada por el Centro Adam Smith, donde Lasso ocupó la mesa principal y fue recibido con aplausos ante una audiencia integrada por figuras de peso del ámbito político y empresarial.
Según informó Infobae Estados Unidos, el encuentro contó con la presencia de Juan Guaidó, la ex ministra ecuatoriana María Paula Romo, el empresario Mauricio Salem, Ana María Rodríguez, Daniel Hadad y autoridades locales de Coral Gables. Más allá de la fotografía social, el acto tuvo una carga política evidente: Lasso no solo fue homenajeado como ex jefe de Estado, sino también como parte de una constelación de liderazgos latinoamericanos que han encontrado en el sur de Florida un espacio de proyección, influencia y legitimación. La ceremonia en Coral Gables, una ciudad con fuerte tradición de vínculos con la comunidad latinoamericana, reforzó esa lectura.
Este tipo de reconocimientos importa porque no se limitan a la etiqueta diplomática. Las llaves de la ciudad, en contextos como este, funcionan como una señal de respaldo simbólico y de inserción en redes de poder que van más allá de la política nacional de cada país. En el caso de Lasso, la distinción llega después de una presidencia marcada por tensiones internas, crisis de gobernabilidad y una salida anticipada del cargo, lo que hace que cada aparición pública fuera de Ecuador tenga una dimensión adicional: la de reposicionarse ante aliados, críticos y potenciales interlocutores en la región. Coral Gables, además, vuelve a mostrar su papel como escenario de convergencia para dirigentes, empresarios y operadores políticos latinoamericanos que buscan visibilidad en Estados Unidos.
La cena del Centro Adam Smith no fue, por tanto, un acto aislado ni una simple gala de reconocimiento. Fue también una postal del tablero político latinoamericano en Miami, donde la legitimidad se construye tanto en urnas como en auditorios, y donde la cercanía con autoridades locales estadounidenses ofrece una plataforma útil para quienes todavía disputan influencia en sus países o aspiran a conservarla desde fuera. Para Ecuador, la imagen de Lasso en ese circuito confirma que su figura sigue activa en la conversación pública regional, aunque ya no ocupe el poder ejecutivo.



