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Bennett respaldará a Eisenkot en la disputa por formar gobierno en Israel

Hace 4 horas

Naftali Bennett sorprendió al anunciar que respaldará a Gadi Eisenkot como candidato para intentar formar gobierno en Israel, un movimiento que agita el mapa opositor frente a Benjamín Netanyahu. La jugada llega mientras Eisenkot suma 21 apoyos, todavía lejos de la mayoría necesaria en el Parlamento.

Naftali Bennett movió el tablero político israelí al anunciar que recomendará a Gadi Eisenkot para encabezar el intento de formar gobierno, una señal de que la oposición busca reorganizarse alrededor de una figura con perfil militar y peso político propio frente a Benjamín Netanyahu. La decisión no garantiza nada todavía, pero sí introduce una variable nueva en una escena donde cada respaldo cuenta y donde la aritmética parlamentaria sigue siendo el verdadero campo de batalla.

Según informó Infobae Mundo, Eisenkot —exjefe del Ejército israelí y uno de los nombres más visibles de la oposición— consiguió 21 respaldos, mientras que B’Yachad reunió 12. Ese diferencial refleja que el ex militar arranca con ventaja dentro del bloque opositor, aunque insuficiente para blindar una candidatura con posibilidades reales de gobierno. En Israel, la clave no está solo en quién logra más apoyos simbólicos, sino en quién consigue construir una mayoría funcional en la Knéset, algo que depende de acuerdos entre partidos con agendas muy distintas y de negociaciones que suelen extenderse hasta el último minuto.

La jugada de Bennett importa porque revela dos cosas a la vez: por un lado, la fragmentación de la oposición israelí; por otro, la búsqueda de un liderazgo que pueda competir con Netanyahu en términos de experiencia, credibilidad y capacidad de sumar aliados. Eisenkot representa una figura menos asociada a la política tradicional y más vinculada a la seguridad nacional, un atributo valioso en un país atravesado por guerras, tensiones regionales y una profunda polarización interna. Pero su eventual ascenso no dependerá solo de su imagen, sino de si puede convertir esos respaldos iniciales en una coalición parlamentaria estable, tarea que en Israel suele ser más difícil que ganar apoyos en una encuesta.

En el fondo, este anuncio vuelve a mostrar que el futuro del gobierno israelí no se define únicamente en las urnas, sino en las negociaciones posteriores, donde se decide si un liderazgo nace con capacidad de gobernar o queda atrapado en la suma precaria de partidos y vetos cruzados. Para Netanyahu, que sigue siendo la figura dominante del sistema político, cualquier intento opositor de unificarse alrededor de Eisenkot merece atención. Para el electorado israelí, en cambio, el escenario sigue abierto y con una incertidumbre que puede prolongarse mientras nadie alcance la mayoría necesaria.

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