Colombia

Sismo de 7,4 en Colombia reaviva alerta sobre Hidroituango y desata pedido de Petro

Hace 2 horas

Un sismo de magnitud 7,4 sacudió este lunes varias regiones de Colombia y puso al país en alerta. Gustavo Petro pidió explicaciones sobre lo que ocurre en Hidroituango y exigió que la Ungrd informe de inmediato.

Un fuerte temblor de magnitud 7,4 sacudió este lunes 10 de agosto de 2026 a Colombia y generó alarma en varias ciudades del país, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. El movimiento telúrico se sintió con intensidad en distintos puntos del territorio y volvió a poner sobre la mesa la fragilidad de la infraestructura crítica en un país que convive con actividad sísmica frecuente y con memorias todavía frescas de emergencias pasadas.

Tras el sismo, el expresidente Gustavo Petro reaccionó públicamente y pidió que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd, entregue información clara sobre lo que está pasando en Hidroituango, una de las obras de mayor impacto y mayor polémica en la historia reciente del país. La solicitud no es menor: cuando un evento de esta magnitud sacude varias regiones, la atención se desplaza de inmediato hacia instalaciones estratégicas, especialmente aquellas ubicadas en zonas vulnerables o con antecedentes de riesgo. Según informó infobae colombia, el exmandatario centró su mensaje en la necesidad de que los funcionarios de la entidad expliquen la situación sin dilaciones.

La reacción de Petro revela algo más profundo que una simple advertencia coyuntural. En Colombia, cada sismo importante reabre el debate sobre prevención, capacidad de respuesta y transparencia institucional. Hidroituango ha sido durante años un símbolo de tensión entre promesas de desarrollo energético, riesgos geológicos y costos políticos y financieros. Por eso, cualquier temblor de gran magnitud activa de inmediato las preguntas que el Estado suele tardar en responder: si hay afectaciones, quién monitorea, qué protocolos están funcionando y si la información que recibe la ciudadanía es suficiente para tomar decisiones. En un país donde miles de familias viven con incertidumbre frente a desastres naturales y obras de alto impacto, la velocidad de la comunicación oficial importa tanto como la respuesta técnica.

Lo que ocurra en las próximas horas será clave para medir no solo la magnitud real de las afectaciones, sino también la capacidad del Gobierno y de las autoridades de emergencia para transmitir confianza. Más allá de la sacudida inicial, el terremoto dejó una advertencia política y estructural: Colombia sigue siendo vulnerable y la gestión del riesgo no puede depender de reacciones tardías ni de mensajes fragmentados. Cuando tiembla, la pregunta no es solo cuánto se movió el suelo, sino qué tan preparada está la institucionalidad para evitar que el susto se convierta en tragedia.

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