Estados Unidos

Falso video sobre una lista de 15.000 internautas argentinos circula fuera de contexto

Hace 6 horas
Falso video sobre una lista de 15.000 internautas argentinos circula fuera de contexto

Imagen: EFE Verifica

Un video difundido en redes afirma falsamente que el Gobierno argentino preparó una lista de 15.000 internautas para denunciarlos por “argentinofobia”. En realidad, las imágenes muestran un registro de hinchas argentinos vetados para entrar a estadios en EE.UU. durante el Mundial de Clubes 2025.

Un video que circula en redes sociales intenta instalar que el Gobierno argentino elaboró un listado con 15.000 internautas que serían denunciados por supuesta “argentinofobia”, pero la versión es falsa. Según verificó EFE Verifica, las imágenes corresponden en realidad a un registro de 15.000 hinchas argentinos vetados para ingresar a estadios estadounidenses durante el Mundial de Clubes FIFA 2025, no a una supuesta ofensiva judicial contra usuarios de internet.

La confusión no es menor porque el contenido mezcla elementos sensibles —seguridad, nacionalismo y persecución política— para alimentar una narrativa que no se sostiene con los hechos. Además, la pieza viral atribuye la supuesta acción a Patricia Bullrich, aunque la funcionaria dejó de ser ministra de Seguridad en diciembre, un dato clave que desmonta la credibilidad del montaje. EFE Verifica concluyó que el video es antiguo y que fue reutilizado fuera de contexto para presentar como actual una escena que no corresponde a ninguna denuncia masiva por “argentinofobia”.

Este tipo de desinformación funciona porque se apoya en emociones primarias: indignación, identidad y sospecha. En un clima político polarizado como el argentino, una acusación así puede propagarse rápido antes de que el público revise fechas, cargos públicos o el origen real de las imágenes. El problema de fondo va más allá de este caso puntual: las piezas manipuladas encuentran terreno fértil cuando apelan a conflictos culturales o deportivos, y terminan deformando el debate público con supuestos escándalos que nunca ocurrieron.

Para la audiencia en Argentina y también para usuarios en Estados Unidos, donde el consumo de videos cortos suele reemplazar la verificación básica, el episodio deja una advertencia conocida pero vigente: una imagen convincente no equivale a evidencia. El caso demuestra que la desinformación ya no necesita inventar hechos desde cero; muchas veces le basta con reciclar material viejo, cambiarle el relato y presentarlo como noticia. Y cuando eso ocurre, el costo no es solo reputacional: también contamina la conversación pública y erosiona la confianza en las instituciones y en los medios.

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