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Hacienda bate récord con el tabaco pese a que cada vez se fuma menos

Hace 3 horas
Hacienda bate récord con el tabaco pese a que cada vez se fuma menos

Imagen: El País

Hacienda ha recaudado en 2025 más de 7.300 millones de euros por la venta de tabaco, una cifra histórica pese a que el consumo sigue cayendo. El dato revela una paradoja: menos cigarrillos en la calle, pero una factura fiscal cada vez más alta para los fumadores.

La recaudación por la venta de tabaco ha alcanzado en 2025 más de 7.300 millones de euros, una de las cifras más altas registradas en España, incluso en un contexto de descenso del consumo. El dato, adelantado por El País, confirma que el Estado sigue obteniendo un ingreso extraordinario de un producto cuyo uso se reduce, pero que mantiene intacta su capacidad recaudatoria por el peso de los impuestos especiales y el encarecimiento progresivo del paquete de cigarrillos.

La paradoja es clara: se fuma menos, pero se paga más. Según la información publicada por El País, la combinación de precios altos, fiscalidad elevada y una base de consumidores todavía amplia explica que la Hacienda pública siga engordando sus cuentas con el tabaco y con los vapeadores. El mercado, además, ha cambiado de forma visible. Mientras el cigarrillo tradicional pierde terreno, crecen otros formatos de consumo que también pasan por caja y que el Gobierno observa como parte de una misma batalla sanitaria y fiscal. No se trata solo de ingresos: se trata de un instrumento de política pública con el que el Ejecutivo intenta desalentar el consumo y, al mismo tiempo, sostener una recaudación robusta.

Este repunte recaudatorio importa porque muestra el límite de la estrategia antitabaco basada en precios: cuando el consumo baja lentamente, el Estado puede seguir ingresando más durante un tiempo, pero a largo plazo la base imponible se estrecha. Esa tensión obliga a Hacienda y al Ministerio de Sanidad a moverse en un terreno delicado: si suben demasiado los impuestos, castigan de forma regresiva a los fumadores de menor renta; si los mantienen, la recaudación se estabiliza pero el objetivo de salud pública avanza con más lentitud. En paralelo, la expansión de los vapeadores añade una capa nueva al debate, porque estos productos se han convertido en una puerta de entrada para jóvenes y en un negocio emergente que todavía genera vacíos regulatorios y fiscales.

Lo que está en juego va más allá del balance contable. El tabaco sigue siendo una de las grandes fuentes de dinero rápido para el Estado, pero también una carga sanitaria y social que termina pagando toda la población a través del sistema público de salud. La cifra de 2025 obliga a leer el fenómeno con doble mirada: por un lado, la eficacia recaudatoria de unos impuestos que no pierden fuerza; por otro, el recordatorio de que cada euro ingresado procede de una adicción que continúa dejando secuelas en hospitales, hogares y economías familiares. En ese sentido, la “guerra al tabaco” no solo se libra en los cajetines, sino en la manera en que el Estado decide equilibrar salud, consumo y caja pública.

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