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Yemen cierra un corredor militar para frenar a los hutíes en Bab el Mandeb

Hace 4 horas

El gobierno de Yemen declaró una “zona de eliminación” para frenar el avance hutí en torno al estratégico estrecho de Bab el Mandeb, tras la captura de Moca. La medida restringe el tránsito civil en un corredor clave y eleva la tensión sobre una ruta vital para el comercio global.

El gobierno yemení endureció su respuesta frente a los hutíes al definir una “zona de eliminación” en el suroeste del país, una decisión que busca frenar nuevos avances insurgentes después de la captura de Moca, en la costa cercana al estrecho de Bab el Mandeb. La medida no solo refleja la gravedad del pulso militar en tierra, sino también la preocupación por un punto geoestratégico que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y por donde circula una parte importante del comercio internacional.

Según informó infobae mundo, la directriz oficial delimita un corredor de 36 kilómetros en dirección a Taiz, además de franjas de 15 kilómetros al norte y 20 al sur de la carretera principal. En la práctica, esto implica una restricción severa en una zona donde cualquier movimiento puede ser interpretado como una amenaza operacional. Las autoridades también pidieron a los civiles que no circulen por esa región “por su propia seguridad”, un mensaje que deja ver hasta qué punto la línea entre frente militar y vida cotidiana se ha vuelto difusa para la población local.

La decisión tiene una lógica clara: impedir que los hutíes consoliden posiciones tras su avance y evitar que la presión sobre Bab el Mandeb se traduzca en una nueva ventaja estratégica para la insurgencia. Ese estrecho no es un detalle geográfico; es una de las arterias más sensibles del comercio global, y cualquier escalada allí tiene efectos que van mucho más allá de Yemen. En los últimos años, cada episodio de inestabilidad en esa franja ha generado alarma entre navieras, aseguradoras y gobiernos, porque el impacto se siente en los costos de transporte, en la seguridad marítima y en la capacidad de circulación de mercancías entre Asia, Europa y África.

Lo que está ocurriendo en Yemen también confirma una realidad incómoda: el conflicto sigue lejos de una salida política sostenible y se sigue resolviendo, por ahora, con control territorial, desplazamiento de civiles y mensajes de fuerza. Para la gente común en esa zona, el anuncio significa más riesgo, más restricciones y menos margen para moverse o trabajar con normalidad. Para el resto del mundo, es otra señal de que una guerra interna puede tener consecuencias globales cuando ocurre en un punto tan sensible del mapa.

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