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Figueres: un asesino reincidente quedó libre antes de matar a su expareja

Hace 3 horas
Figueres: un asesino reincidente quedó libre antes de matar a su expareja

Imagen: El País

El asesinato de una mujer en Figueres vuelve a exhibir las grietas del sistema de protección frente a la violencia machista. El agresor había sido detenido dos veces en 48 horas y amenazó con matarla incluso bajo custodia, pero quedó libre por decisión judicial.

El crimen de una mujer a plena luz del día en Figueres no fue un estallido imprevisible: detrás había un historial de violencia, 28 detenciones previas y una amenaza explícita de muerte pronunciada cuando el agresor ya estaba bajo custodia policial. Pese a ese cuadro de riesgo, la fiscalía no pidió prisión provisional y el juez optó por dejarlo en libertad, una decisión que hoy queda bajo una pregunta incómoda: cuántas señales más hacen falta para activar toda la maquinaria de protección antes de que sea demasiado tarde.

Según informó El País, el hombre fue arrestado dos veces en apenas 48 horas y acumulaba varias detenciones por delitos vinculados a violencia machista. En una de esas intervenciones, ya detenido, amenazó con acabar con la vida de su expareja. Aun así, no se solicitó su ingreso preventivo en prisión y terminó en la calle. El resultado fue fatal: la mujer fue asesinada en plena vía pública, en un caso que ha sacudido a Figueres y que vuelve a poner el foco sobre la respuesta institucional frente a agresores reincidentes.

Lo sucedido importa porque desarma una de las grandes promesas del sistema penal frente a la violencia de género: que los antecedentes, las amenazas y la reincidencia sirvan para anticipar el peligro. Cuando un perfil con tantas detenciones previas vuelve a quedar en libertad sin una medida cautelar contundente, el fallo no es solo judicial o fiscal; es también político e institucional. En España, donde la violencia machista sigue dejando víctimas cada año pese a la red de denuncias, órdenes de alejamiento y protocolos, este caso expone el tramo más frágil de la cadena: la valoración del riesgo y la capacidad real de intervenir a tiempo.

Para la ciudadanía, especialmente para las mujeres que conviven con exparejas violentas o con procesos de denuncia en curso, el mensaje es devastador: el sistema no siempre actúa con la contundencia que el peligro exige. Y para las instituciones, el caso de Figueres debería obligar a revisar sin complacencia por qué un hombre con un historial tan largo, con amenazas recientes y con un patrón repetido de agresiones, pudo volver a la calle antes de consumar el crimen. En violencia machista, cada decisión procesal cuenta; a veces, literalmente, entre la vida y la muerte.

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