‘Cali se levanta’: el llamado a sanar la ciudad tras la tragedia
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Cali tendrá este sábado un encuentro gratuito para hablar de la reconstrucción emocional tras la tragedia, con foco en liderazgo, resiliencia y apoyo psicológico. La cita busca convertir el duelo colectivo en una hoja de ruta para volver a ponerse en pie.
Cali será escenario este sábado 5 de septiembre de un encuentro gratuito que pone el foco en algo que suele quedar por fuera de los balances tras una tragedia: la salud emocional de la ciudad. El Grupo Coomeva convocó la actividad “Cali se levanta” en el hotel Dann Carlton, con la intención de abrir un espacio de conversación sobre cómo liderar la reconstrucción emocional de la capital del Valle del Cauca y acompañar a una comunidad que todavía procesa el impacto de la violencia y la incertidumbre.
Según informó El Tiempo (Colombia), la jornada hará parte de una apuesta más amplia por ofrecer herramientas para enfrentar el deterioro anímico que dejan los hechos traumáticos en la vida colectiva. La iniciativa no se limita a una charla motivacional; busca discutir, con un enfoque práctico, el papel de los liderazgos sociales, empresariales e institucionales cuando una ciudad intenta recomponerse después de una crisis. En otras palabras, el evento reconoce que la recuperación no empieza solo con la atención de lo material, sino con la capacidad de restablecer confianza, sentido de comunidad y bienestar psicológico.
Esto importa porque Cali no enfrenta únicamente el reto de reactivar su economía o retomar la normalidad en el espacio público. También carga con las consecuencias invisibles de la tragedia: miedo, ansiedad, desgaste emocional y una sensación de fragilidad que golpea tanto a víctimas directas como a ciudadanos que observan cómo la violencia impacta la rutina, la movilidad y la percepción de seguridad. En ciudades como Cali, donde los episodios de crisis suelen repetirse sobre una base social ya tensionada, hablar de reconstrucción emocional no es un gesto simbólico; es una necesidad si se quiere evitar que el trauma se convierta en una herida permanente.
La relevancia de este tipo de espacios va más allá del evento puntual. Colombia ha aprendido, casi siempre a golpes, que las emergencias dejan secuelas que no desaparecen cuando baja la atención mediática. Por eso, cualquier iniciativa que coloque en el centro la salud mental, el liderazgo comunitario y la resiliencia merece ser leída como parte de una respuesta más amplia: una ciudad no solo se reconstruye con obras, sino también con confianza, acompañamiento y capacidad de escuchar lo que el dolor deja detrás. En Cali, esa conversación ya no puede aplazarse.




