Israel mantiene la ofensiva sobre Hamas pese al alto el fuego, advierte su jefe militar
Imagen: infobae mundo
Israel mantiene la presión militar sobre Hamas aun con el alto el fuego vigente. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, advirtió desde el enclave que el ejército seguirá actuando para impedir nuevas amenazas en la frontera.
Israel dejó claro que el alto el fuego no significa el fin de la ofensiva sobre Hamas. Durante una visita al enclave, el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, aseguró ante las tropas que el ejército seguirá atacando por iniciativa propia para neutralizar cualquier amenaza en la frontera, una señal de que la cúpula militar no piensa bajar la guardia pese a la tregua vigente.
Según informó infobae mundo, Zamir vinculó esa postura con las lecciones dejadas por la ofensiva de 2023, cuando el ataque de Hamas alteró de manera brutal el equilibrio de seguridad en la zona y empujó a Israel a una campaña militar de gran escala. El mensaje del máximo responsable castrense apunta a mantener una política de prevención activa: no esperar a que se consolide una nueva amenaza, sino intervenir antes de que pueda materializarse. En términos prácticos, eso significa que la frontera seguirá siendo un espacio de alto riesgo, incluso si sobre el papel existe un cese de hostilidades.
Lo relevante aquí no es solo la advertencia militar, sino lo que revela sobre la fragilidad del acuerdo. Un alto el fuego puede frenar combates abiertos, pero no resuelve por sí mismo la desconfianza estructural entre Israel y Hamas, ni borra la lógica de seguridad que domina a ambas partes. Para la población civil, esto se traduce en una incertidumbre prolongada: familias que siguen viviendo bajo la posibilidad de nuevos bombardeos, desplazamientos intermitentes y una normalidad imposible de consolidar. En paralelo, cualquier operación israelí “por iniciativa propia” eleva el riesgo de que la tregua se erosione con rapidez, sobre todo si Hamas interpreta esas acciones como una violación del pacto.
En el fondo, el mensaje de Zamir confirma que Israel sigue leyendo el conflicto en clave de amenaza existencial, no de simple pausa militar. Y mientras esa premisa siga intacta, el alto el fuego será menos un cierre que una tregua vigilada, precaria y susceptible de romperse ante el próximo incidente en la frontera.




