Calama pide a EE UU permiso para usar mensajes sobre Zapatero en el caso Plus Ultra

Imagen: El País
El juez José Luis Calama ha pedido a Estados Unidos permiso para incorporar como prueba unos mensajes del exdirectivo venezolano de Plus Ultra Rodolfo Reyes en los que se menciona a José Luis Rodríguez Zapatero. La petición abre un nuevo frente en una causa que mezcla cooperación internacional, política y una empresa ya rodeada de sospechas.
El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha movido ficha en una pieza sensible de la investigación sobre Plus Ultra: pidió a Estados Unidos autorización para utilizar como prueba en un proceso judicial unos mensajes hallados en el teléfono del exdirectivo venezolano de la aerolínea, Rodolfo Reyes, en los que aparece mencionado el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. La solicitud no es un simple trámite técnico; en la práctica, define si esas comunicaciones podrán entrar con validez plena al expediente y ser valoradas por el tribunal en un eventual juicio.
Según la información conocida, una agencia estadounidense entregó en marzo a la Policía española el contenido del móvil de Reyes, material que había sido incautado en 2021. Ese traspaso permitió a las autoridades españolas revisar intercambios que, de acuerdo con la causa, contienen referencias a Zapatero. El punto clave ahora es procesal: el juez busca blindar el uso de ese material y evitar que una defensa pueda impugnarlo por la forma en que fue obtenido, custodiado o transferido entre países. En investigaciones con ramificaciones internacionales, esa cadena de custodia suele ser tan importante como el propio contenido de los mensajes.
El caso vuelve a situar a Plus Ultra en el centro de una discusión mayor sobre cómo se cruzan los negocios, la política y los vínculos con Venezuela. La aerolínea ya venía bajo escrutinio público por su perfil financiero y por las dudas que ha generado en distintos momentos sobre su entorno empresarial y sus relaciones con actores políticos. Que un juez trate de incorporar comunicaciones con mención a un expresidente añade otra capa de sensibilidad: no solo por el nombre que aparece en los textos, sino por lo que revela sobre el flujo transnacional de información en causas donde intervienen organismos de varios países. En términos prácticos, si Washington da luz verde, el material podría ganar peso probatorio y reforzar la investigación; si lo rechaza, el caso perdería una pieza que puede resultar relevante para reconstruir contactos, intenciones o intermediaciones.
Más allá del expediente concreto, este episodio muestra hasta qué punto las investigaciones sobre presuntas redes de influencia ya no se juegan solo en los tribunales nacionales. Dependan o no de lo que finalmente autoricen las autoridades estadounidenses, la causa pone sobre la mesa una realidad incómoda para la opinión pública: cuando aparecen mensajes, teléfonos y cooperación judicial internacional, la frontera entre política exterior, intereses empresariales y disputa judicial se vuelve cada vez más difusa. Y en ese terreno, cada autorización o negativa puede cambiar el rumbo del caso.



