Ahman Green, ícono de los Packers, reveló que fue diagnosticado con Parkinson

Imagen: infobae estados unidos
Ahman Green, histórico corredor de los Green Bay Packers, reveló que fue diagnosticado con Parkinson en enero de 2025. El exjugador contó que los síntomas comenzaron con espasmos en los pies mientras dormía, un aviso temprano que hoy pone el foco en la salud a largo plazo de los exatletas.
Ahman Green, uno de los corredores más recordados en la historia de los Green Bay Packers, reveló que vive con Parkinson y que el diagnóstico llegó en enero de 2025, después de varios meses en los que empezó a notar señales físicas que no eran normales. La confesión del exjugador de la NFL, hecha en el pódcast Go Long with Tyler Dunne, vuelve a poner sobre la mesa una conversación incómoda pero necesaria: el costo neurológico que puede acompañar la vida después del deporte profesional.
Según contó Green, los primeros indicios aparecieron durante el sueño, cuando sintió espasmos en los pies. Ese síntoma, que en principio pudo parecer menor o aislado, terminó siendo la puerta de entrada a una evaluación médica más seria. Con el paso del tiempo, el exdeportista recibió la confirmación de la enfermedad, una noticia que cambia por completo el panorama personal y médico de cualquier paciente, más aún en alguien cuya vida estuvo marcada por exigencias físicas extremas durante años en la élite del fútbol americano.
El caso de Green importa por una razón que va más allá de la figura de un exestrella de la NFL: expone el problema de fondo de muchos atletas retirados, que suelen cargar con secuelas invisibles mucho después de colgar el casco. En Estados Unidos, el debate sobre el vínculo entre deportes de contacto y daños neurológicos sigue abierto, y cada testimonio de este tipo refuerza la presión sobre ligas, médicos y sistemas de salud para mejorar el seguimiento a largo plazo. También recuerda que los síntomas iniciales de enfermedades neurodegenerativas pueden pasar inadvertidos, retrasando diagnósticos que, en estos casos, son determinantes para acceder a tratamiento y apoyo temprano.
Green no solo fue un corredor productivo; fue una pieza central en una era importante para los Packers y una figura reconocible para los aficionados de la NFL. Su testimonio le da un rostro humano a una enfermedad que suele avanzar en silencio y obliga a mirar más allá de los récords y los anillos: la pregunta ahora no es únicamente cómo jugó Ahman Green, sino cómo enfrentará esta nueva etapa y qué respaldo recibirá una generación de deportistas que empieza a contar, cada vez más, las consecuencias tardías de una carrera de alto impacto.



