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Tapia defendió el giro duro en CABA y dijo que los piquetes bajaron por la gestión de Macri y Bullrich

Hace 2 horas
Tapia defendió el giro duro en CABA y dijo que los piquetes bajaron por la gestión de Macri y Bullrich

Imagen: infobae

El ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, reivindicó el giro duro del Gobierno de la Ciudad y sostuvo que los piquetes dejaron de dominar el espacio público en CABA. Lo atribuyó a la gestión de Jorge Macri y al respaldo político de Patricia Bullrich, en medio de las críticas de La Libertad Avanza.

El Gobierno porteño salió a capitalizar uno de los cambios más sensibles en la vida cotidiana de Buenos Aires: la reducción de los piquetes en la Ciudad. Gabino Tapia, ministro de Justicia de la administración de Jorge Macri, aseguró que la calle ya no está tomada por cortes permanentes y vinculó ese resultado con una decisión política de endurecer la gestión del espacio público, en coordinación con Patricia Bullrich. En su lectura, el mensaje es claro: ordenar la Ciudad y hacer cumplir la ley se volvió una prioridad por encima de la tolerancia que durante años convivió con la protesta callejera.

Tapia también respondió a las críticas de La Libertad Avanza, que acusó al macrismo porteño de copiar su agenda en materia de seguridad y control de la calle. El funcionario rechazó esa idea y defendió que el cambio no responde a una moda discursiva sino a una definición de gobierno. Según planteó, el objetivo de la administración es recuperar el orden urbano y bajar el nivel de conflictividad visible en avenidas, accesos y puntos neurálgicos de la capital, una demanda que hace tiempo arrastran comerciantes, trabajadores y vecinos que se ven afectados por bloqueos y demoras.

El tema no es menor porque en la Ciudad de Buenos Aires la discusión sobre piquetes siempre desbordó lo policial y tocó de lleno la economía diaria. Cada corte implica pérdidas para comercios, complicaciones para el transporte y un clima de desgaste para quienes viven o trabajan en zonas afectadas. En ese contexto, el endurecimiento del Gobierno porteño busca mostrarse como una respuesta de gestión a un problema que durante años fue parte del paisaje urbano. Pero también abre un debate político más amplio: cuánto de esta estrategia es convicción propia y cuánto es una adaptación al clima nacional, donde la seguridad y el orden público se convirtieron en bandera de competencia entre oficialismos y oposiciones.

La referencia a Patricia Bullrich no es casual. La ministra de Seguridad nacional se transformó en una de las figuras más visibles del enfoque de mano dura contra cortes y protestas, y su presencia en esta discusión refuerza la idea de una convergencia entre la Ciudad y la Casa Rosada en un terreno que antes parecía más disputado. Para el Gobierno de Jorge Macri, el desafío ahora no es solo sostener ese orden en la calle, sino evitar que la discusión quede atrapada en una pelea de créditos políticos. Porque, al final, lo que se juegan los porteños no es quién se atribuye el mérito, sino si pueden moverse, trabajar y circular sin que la protesta sea sinónimo de parálisis.

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