Marruecos se prepara para noches en vela por el Mundial 2026
Marruecos ya se prepara para cambiar la rutina por el fútbol: el Mundial 2026 se jugará de madrugada para buena parte de su afición. Cafés y restaurantes anticipan noches sin cierre y una oportunidad económica que también pondrá a prueba el sueño del país.
El Mundial 2026 no solo le moverá la agenda a Marruecos: le está alterando el sueño. En Rabat y otras ciudades, la afición ya asume que seguirá los partidos de la selección de madrugada, con una diferencia horaria de entre cinco y ocho horas respecto a las sedes en América del Norte, lo que obligará a miles de personas a trasnochar para no perderse el regreso de los Leones del Atlas al torneo, según informó EFE a través de infobae.
La primera prueba llegará este sábado, cuando Marruecos enfrente a Brasil en Nueva Jersey a las 23.00 hora local marroquí, un horario que ya obliga a estirar la noche. Pero el desafío puede ser mayor si el equipo avanza en el campeonato y cae en partidos programados en la Costa Oeste de Estados Unidos, donde la diferencia puede empujar el inicio hasta las 4.00 de la mañana en Rabat. En ese escenario, los cafés —el centro natural de reunión futbolera en el país— se están preparando para abrir sin un cierre fijo. Youssef Mellouki, dueño del Café Mellouki, explicó que su local normalmente opera de 7.00 a 22.00, pero que durante el Mundial podría seguir funcionando hasta las 2.00 o incluso las 5.00 si hay prórroga, penales o un partido decisivo para la clasificación.
Detrás de la fiebre futbolera hay también una lectura económica. Para los dueños de cafeterías y restaurantes, el torneo no es solo una cita deportiva sino una oportunidad de negocio en un país donde estos locales cumplen una función social de primer orden. Mellouki asegura que los encuentros atraen familias y grupos de amigos y que eso se traduce en más consumo y más caja al final del día. Otros hosteleros comparten la expectativa, aunque con prudencia. Mustapha Capri dijo que esperará instrucciones oficiales para ajustar horarios, mientras que Farida Slimoni prevé extender la atención hasta las 3.00 si la demanda lo exige, aunque en su negocio solo proyectará los partidos de la selección nacional. Ese detalle no es menor: en Marruecos, el Mundial no se mira como un evento lejano, sino como una experiencia colectiva que puede reorganizar la vida nocturna de barrios enteros.
El fenómeno dice mucho más que una simple afición desbordada. Marruecos, que ha convertido el fútbol en una de sus principales expresiones de identidad pública, enfrenta ahora el costo cotidiano de competir en un torneo celebrado al otro lado del Atlántico. La ecuación es clara: más ilusión, más reuniones en los cafés, más consumo y también menos descanso. Y eso, en una sociedad donde el barullo de los partidos suele convertirse en conversación nacional, puede terminar siendo un termómetro del país durante todo el campeonato. Si la selección avanza, no solo crecerá la euforia: también lo hará una economía nocturna improvisada alrededor de cada gol, cada prórroga y cada tanda de penales.


