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Mónica Cabrejos y la culpa que arrastró por la muerte de su madre

Hace 1 hora
Mónica Cabrejos y la culpa que arrastró por la muerte de su madre

Imagen: infobae

Mónica Cabrejos contó que durante años cargó con una culpa íntima por la muerte de su madre, al asociar su deterioro físico con los sacrificios que hizo por alimentarla. La psicóloga reveló que ese duelo la marcó profundamente y que necesitó ayuda profesional para procesarlo.

Mónica Cabrejos volvió a poner sobre la mesa un tema que muchas familias prefieren callar: la culpa que puede dejar la muerte de una madre cuando el dolor se mezcla con la pobreza, el sacrificio y los silencios de la infancia. En una conversación con Magaly Medina, la psicóloga relató que durante mucho tiempo cargó la idea de que la salud de su madre se había deteriorado por dejar de comer para darle a ella alimento, una vivencia que la persiguió emocionalmente y que terminó obligándola a buscar ayuda profesional para entender el tamaño real de ese duelo.

De acuerdo con lo que contó en esa entrevista difundida por Infobae, Cabrejos explicó que el impacto no estuvo solo en la pérdida en sí, sino en la forma en que interpretó ese sacrificio materno. La exconductora y psicóloga habló de una mujer que priorizó a su hija por encima de su propio bienestar, al punto de debilitarse físicamente en medio de carencias materiales. Ese recuerdo, más que una anécdota familiar, se convirtió para ella en una carga emocional difícil de ordenar: una mezcla de gratitud, tristeza y culpa que se instaló por años y que solo pudo empezar a desarmar con acompañamiento psicológico.

Lo que revela este testimonio va más allá de la historia personal de Cabrejos. En países como Perú, Colombia o incluso en comunidades migrantes en Estados Unidos, las madres sostienen con frecuencia economías domésticas precarias, sacrificando alimentación, salud y descanso para que sus hijos “no sientan” la escasez. Ese patrón, que muchas veces se romantiza como entrega absoluta, deja heridas profundas cuando los hijos crecen y entienden el precio real de esa renuncia. Por eso importa lo que ella contó: porque pone palabras a una culpa silenciosa que afecta a miles de personas y recuerda que el duelo no siempre termina con la pérdida física, sino que puede quedar atrapado en interpretaciones dolorosas sobre lo que se hizo o no se hizo para evitarla.

La confesión de Cabrejos también funciona como una advertencia sobre la salud mental en torno al duelo. No basta con “seguir adelante” ni con repetir frases de consuelo; hay pérdidas que desordenan la identidad y obligan a revisar la historia familiar con otra mirada. En ese sentido, su testimonio no solo humaniza a una figura pública, sino que abre una conversación incómoda y necesaria sobre el costo emocional de la precariedad, el sacrificio materno y la importancia de pedir ayuda cuando la culpa deja de ser un sentimiento pasajero y empieza a gobernar la vida.

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