Kahhat advierte sobre los riesgos del regreso de Estados Unidos a la región

Imagen: BBC Mundo
Farid Kahhat advierte que la renovada intervención de Estados Unidos en América Latina reabre viejas tensiones en la región. El internacionalista peruano sostiene que el tablero global cambió y que las certezas diplomáticas de antes ya no alcanzan para entenderlo.
La creciente intervención de Estados Unidos en América Latina volvió a encender una discusión que la región nunca termina de cerrar: cuánto margen real tienen los países latinoamericanos para decidir su rumbo en un escenario internacional cada vez más volátil. Ese es el trasfondo de las advertencias del internacionalista peruano Farid Kahhat, autor del libro El mundo se ha vuelto un lugar extraño, quien en entrevista con BBC Mundo plantea que el nuevo activismo de Washington trae consigo riesgos políticos y diplomáticos difíciles de subestimar.
Kahhat pone el foco en un dato que suele pasarse por alto cuando se habla de política exterior estadounidense: América Latina no ha dejado de ser un espacio de interés estratégico para Washington, aunque durante años muchos asumieron que esa influencia había perdido intensidad frente a otras prioridades globales. Según explicó en la entrevista, el regreso de una presencia más marcada de Estados Unidos en la región no solo reordena alianzas, sino que también presiona a gobiernos que ya enfrentan economías frágiles, tensiones sociales y liderazgos internos cada vez más cuestionados. En ese contexto, cualquier movimiento desde Washington puede amplificar conflictos domésticos o alterar equilibrios políticos ya de por sí inestables.
El planteamiento de Kahhat importa porque conecta con una realidad que Colombia, México, Centroamérica y el Caribe conocen bien: cuando Estados Unidos endurece su postura o interviene con más fuerza en la agenda regional, las consecuencias rara vez se limitan a la diplomacia. Afectan flujos migratorios, comercio, cooperación en seguridad, acceso a financiamiento y hasta el debate interno sobre soberanía. En otras palabras, no se trata solo de una discusión entre cancillerías, sino de una presión que termina sintiéndose en la vida cotidiana de las personas. Lo que está en juego, según la lectura que propone el internacionalista peruano, es si América Latina logra negociar con más autonomía en un mundo donde las viejas reglas ya no ofrecen las mismas garantías.
La idea central de El mundo se ha vuelto un lugar extraño funciona, en ese sentido, como una advertencia más amplia: el fin de las certezas no solo afecta a las grandes potencias, sino también a regiones como América Latina, acostumbradas a moverse entre la influencia externa y la fragilidad interna. Si Estados Unidos redefine su papel en el vecindario, los gobiernos latinoamericanos tendrán que responder con menos improvisación y más estrategia. De lo contrario, el costo lo terminarán pagando las sociedades que ya viven con demasiada incertidumbre sobre su futuro.



