Colombia

El Niño podría disparar el precio de los alimentos y golpear la inflación en Colombia

Hace 1 hora

El fenómeno de El Niño vuelve a poner presión sobre el bolsillo de los colombianos: ANIF advierte que puede encarecer hasta 19 % de la canasta alimentaria. La sequía y el calor extremo ya amenazan cultivos, costos de producción y, en cadena, la inflación.

El regreso de El Niño amenaza con convertirse en un nuevo golpe para el bolsillo de los colombianos. Según advirtió el centro de estudios ANIF, la combinación de sequía y altas temperaturas podría encarecer cerca del 19 % de la canasta de alimentos, al reducir la producción agrícola y presionar al alza los precios en mercados y supermercados.

La alerta no es menor. De acuerdo con el análisis citado por infobae colombia, el fenómeno climático impacta de forma directa la oferta de productos básicos, especialmente aquellos sensibles a la falta de agua y a los cambios bruscos de temperatura. Cuando cae la producción, suben los costos de siembra, transporte y distribución, y esa factura termina trasladándose al consumidor final. En un país donde la inflación de alimentos ha sido uno de los dolores de cabeza más persistentes de los últimos años, cualquier deterioro en la oferta puede sentirse rápidamente en la mesa de millones de hogares.

El punto de fondo es que El Niño no golpea de manera uniforme. Sus efectos suelen ser más duros en regiones rurales y en familias de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su presupuesto a la compra de comida. Además, el aumento de precios en alimentos básicos no solo encarece la vida cotidiana, sino que puede complicar la tarea del Banco de la República en su intento por mantener a raya la inflación. En otras palabras: el clima se convierte, otra vez, en una variable económica de primer orden. Y aunque el fenómeno es conocido, Colombia sigue mostrando una vulnerabilidad estructural frente a sus impactos, desde la dependencia de cultivos expuestos al estrés hídrico hasta la fragilidad de algunas cadenas de abastecimiento.

Lo que viene dependerá de la intensidad y duración del fenómeno, pero el aviso ya está sobre la mesa: si la sequía se prolonga, el costo lo asumirá sobre todo el consumidor. Para el Gobierno y el sector productivo, el desafío no es solo reaccionar cuando los precios suben, sino anticiparse con medidas de manejo hídrico, apoyo a la producción y vigilancia sobre los mercados. Porque en Colombia, cada vez que el clima aprieta, la inflación encuentra una nueva puerta para entrar.

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