Juicio por Maradona: declaró el nutricionista de la Selección y apuntó al desorden médico

Imagen: infobae
Luciano Spena, nutricionista de la Selección, declaró en el juicio por la muerte de Maradona y aportó una pieza incómoda: contó por qué no pudo atenderlo y recordó una fuerte discusión entre Diego y Leopoldo Luque. Su testimonio suma tensión a un proceso que sigue exhibiendo fallas en la atención del ídolo.
La declaración de Luciano Spena volvió a mover el tablero del juicio por la muerte de Diego Maradona. El nutricionista de la Selección Argentina, que hasta ahora no había podido presentarse ante el tribunal porque se encontraba en el Mundial, declaró este lunes y explicó por qué nunca llegó a atender al Diez, en una audiencia que además dejó otra imagen pesada para el expediente: el recuerdo de una tarde en la que Maradona le gritó a Leopoldo Luque.
Según informó Infobae, Spena relató ante los jueces los intentos frustrados por acercarse al entorno médico del exfutbolista y detalló las dificultades concretas que le impidieron intervenir en su tratamiento. Su testimonio no solo aporta un dato más a la reconstrucción de los últimos meses de Maradona, sino que también vuelve a exponer un patrón que atraviesa todo el juicio: la fragmentación de la atención, la superposición de roles y la sensación de que alrededor de Diego había demasiadas voces y pocas decisiones coordinadas. La aparición de Spena resulta relevante porque, en este tipo de procesos, cada testigo que puede ordenar el rompecabezas ayuda a entender si hubo improvisación, descontrol o directamente negligencia.
El dato más sensible de su declaración fue el recuerdo de aquella tarde en la que Maradona increpó a Luque, uno de los médicos más cuestionados en la causa. Ese episodio, más allá de su valor anecdótico, pinta un clima de tensión permanente en el círculo íntimo del ídolo y refuerza la idea de un vínculo sanitario deteriorado, con discusiones, desconfianza y una estructura de asistencia que no logró contener a un paciente de altísima complejidad. En un juicio donde se discute la responsabilidad penal de varios profesionales de la salud, estos relatos funcionan como piezas de contexto: no prueban por sí solos una condena, pero sí ayudan a reconstruir el ambiente en el que Maradona pasó sus últimos días.
Lo que queda claro es que el proceso sigue sumando testimonios que no solo describen hechos, sino que revelan el modo en que se manejó la salud de uno de los personajes más influyentes de la Argentina contemporánea. Para la familia, para los acusados y para una sociedad que todavía discute qué se hizo mal, cada declaración reabre una pregunta incómoda: si hubo señales de alarma, ¿quién las escuchó y quién decidió no actuar? En ese punto, la declaración de Spena no cierra el caso; lo vuelve a poner en el centro de la escena con más dudas que certezas.



