Estados Unidos

El Pentágono declara a los Institutos Confucio una amenaza para la seguridad nacional

Hace 5 horas

El Pentágono puso a los Institutos Confucio en la mira y los describió como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Pete Hegseth los acusó de operar como herramientas de influencia y aseguró que 80 supuestas "células de propaganda" fueron desmanteladas.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, elevó este jueves la presión sobre la red de Institutos Confucio al señalarlos como una amenaza directa para la seguridad nacional. Según informó infobae Estados Unidos, el funcionario sostuvo que estas organizaciones chinas han servido para influir en estudiantes norteamericanos y facilitar el robo de propiedad intelectual, en un mensaje que endurece todavía más la postura de Washington frente a Pekín en el terreno educativo y cultural.

Hegseth fue más allá y afirmó que 80 supuestas “células de propaganda” vinculadas a esa estructura fueron desmanteladas, una declaración que busca mostrar resultados concretos en la ofensiva del gobierno contra lo que considera operaciones de influencia extranjera. Aunque no detalló en su intervención pública cómo se definieron esas células ni qué mecanismos se usaron para desarticularlas, el señalamiento apunta a una preocupación que en Washington lleva años ganando fuerza: el uso de espacios académicos como plataformas para vigilar, moldear narrativas o extraer información sensible en universidades y centros de investigación estadounidenses.

El caso importa porque toca un nervio sensible en Estados Unidos: la frontera cada vez más borrosa entre cooperación académica e influencia geopolítica. Los Institutos Confucio, promovidos por el gobierno chino, han enfrentado cuestionamientos en distintos estados y universidades por su financiación, sus vínculos con Pekín y las restricciones que podrían imponer sobre el debate en campus. Para la administración estadounidense, el problema no es solo ideológico; también es estratégico, porque en un contexto de rivalidad tecnológica con China, cualquier canal de acceso a conocimiento, patentes o talento científico se vuelve parte de la disputa por el poder global.

La ofensiva del Pentágono deja ver que la pelea entre Washington y Pekín ya no se libra únicamente en aranceles, chips o comercio, sino también en aulas, laboratorios y programas de intercambio. Para estudiantes y universidades, esto puede traducirse en más escrutinio, recortes de convenios y una mayor presión política sobre cualquier vínculo con instituciones chinas. Para el gobierno estadounidense, en cambio, el mensaje es claro: la seguridad nacional ya no se defiende solo en bases militares, sino también en la batalla por la información y la influencia.

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