El petróleo sube por la tensión con Irán y el golpe al tráfico en Ormuz
Imagen: infobae mundo
El petróleo volvió a encenderse en los mercados: el Brent y el WTI cerraron al alza impulsados por la tensión entre Estados Unidos e Irán y por el fuerte retroceso del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. El movimiento revela cuánto pesa esa ruta en el pulso energético global.
Los precios del petróleo repuntaron este lunes y dejaron en evidencia una vez más la fragilidad del mercado energético frente a cualquier chispa geopolítica en Medio Oriente. El Brent subió 79 centavos, un 0,82%, hasta 97,07 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 80 centavos, un 0,87%, para ubicarse en 92,28 dólares, en una jornada marcada por la tensión entre Estados Unidos e Irán y por el desplome del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con la información divulgada por infobae mundo, el aumento no respondió a una sola causa sino a la combinación de dos factores que el mercado suele leer con nerviosismo: el deterioro de la relación entre Washington y Teherán y la reducción del flujo de buques en una de las arterias energéticas más sensibles del planeta. Por ese paso marítimo circula una parte sustancial del crudo que sale del Golfo Pérsico hacia Asia, Europa y Estados Unidos, de modo que cualquier señal de interrupción o bloqueo basta para mover las cotizaciones al alza, incluso si no hay un corte efectivo del suministro.
Lo que está ocurriendo importa más allá de la cotización diaria. Cuando el petróleo sube por riesgo geopolítico, el costo de la incertidumbre se traslada rápidamente a la economía real: combustibles más caros, presión sobre el transporte, mayores costos logísticos y, en cadena, más tensión sobre la inflación en países importadores. En Estados Unidos, eso afecta desde el precio de la gasolina hasta el pulso de la política monetaria; en Colombia, donde la economía depende en buena parte de la dinámica internacional del crudo y de los combustibles, también puede alterar expectativas fiscales, el valor del transporte y la conversación sobre subsidios. El estrecho de Ormuz, en ese sentido, no es solo una referencia en mapas de navegación: es una válvula que puede alterar el bolsillo de millones.
La lectura de fondo es clara: el mercado petrolero sigue atrapado entre oferta, riesgo y especulación. Cada vez que crece la fricción entre Estados Unidos e Irán, los inversionistas descuentan escenarios de interrupción antes de que ocurran, y ese simple cálculo empuja los precios. Por eso el repunte de este lunes no debe verse como una anécdota aislada, sino como una señal de cuán dependiente sigue siendo el sistema energético global de una región políticamente volátil. Si la tensión persiste, el petróleo podría seguir operando no solo como una materia prima, sino como un termómetro de la inestabilidad internacional.




