El petróleo salta a máximos de un mes y reaviva el temor por la guerra en Irán
Imagen: infobae mundo
El petróleo volvió a encender las alarmas en los mercados: el Brent trepó a 91 dólares por barril, su mayor nivel en un mes, en medio de la tensión por la guerra en Irán. El alza reaviva temores sobre inflación, combustibles y el pulso de la economía global.
El petróleo volvió a sacudir a los mercados este lunes con una señal que inquieta por igual a inversionistas, gobiernos y consumidores: el Brent, referencia internacional, llegó a 91 dólares por barril, su nivel más alto desde el 11 de junio. La subida se produjo luego de extender las ganancias acumuladas la semana pasada, en un contexto marcado por la guerra en Irán y por el temor de que cualquier escalada termine alterando el flujo global de crudo. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), marcador clave para Estados Unidos, avanzó 2,46% hasta 84,52 dólares por barril, reforzando la idea de que el mercado está descontando un escenario de mayor riesgo geopolítico.
La reacción no es casual. Cuando Medio Oriente entra en zona de máxima tensión, el petróleo suele convertirse en el primer termómetro del nerviosismo financiero. Esta vez, la combinación entre conflicto abierto, posibles amenazas a rutas energéticas y la incertidumbre sobre la respuesta de los actores internacionales empuja los precios al alza antes de que se materialicen interrupciones concretas en la oferta. Eso explica por qué el mercado se adelanta: no está reaccionando solo a lo que ya pasó, sino a lo que podría pasar si la guerra se amplía o compromete infraestructuras energéticas estratégicas. El Brent por encima de 90 dólares no es una cifra menor; suele reflejar una prima de riesgo que se traslada rápidamente a los contratos futuros y, con rezago, a los precios que pagan hogares y empresas.
Lo que está en juego va mucho más allá de las pantallas de Wall Street. Un petróleo más caro golpea la inflación, encarece el transporte, presiona los costos logísticos y complica a los bancos centrales justo cuando muchos intentan consolidar la baja de tasas. En Estados Unidos, esto puede terminar en gasolina más costosa y en una nueva discusión política sobre el costo de vida, un tema sensible en plena temporada electoral. En Colombia, el efecto también se siente: aunque el país es productor, los precios internacionales siguen influyendo en la inflación, el transporte y la volatilidad cambiaria. Además, un repunte sostenido puede reconfigurar decisiones fiscales y energéticas, especialmente en economías que dependen de la estabilidad del mercado petrolero para equilibrar cuentas públicas.
La gran pregunta ahora es si este salto es solo un episodio de tensión o el inicio de una tendencia más prolongada. Por lo pronto, el mercado está enviando un mensaje claro: mientras la guerra en Irán siga abierta y sin señales firmes de desescalada, el petróleo seguirá actuando como una bomba de tiempo para la economía mundial. Y cuando eso ocurre, el impacto rara vez se queda en los despachos de los traders; termina llegando a la bomba de gasolina, al supermercado y al bolsillo de millones de personas.


