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El petróleo sube por la tensión en Ormuz y vuelve a encender alarmas en los mercados

Hace 2 horas

El petróleo cerró la semana al alza después de que la tensión entre Teherán y Washington volviera a encender las alarmas sobre el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio global de energía. La referencia europea subió hasta 96,28 dólares y la estadounidense hasta 91,48.

El petróleo volvió a subir y terminó la semana con una señal inequívoca de nerviosismo en los mercados: la escalada entre Irán y Estados Unidos reactivó el temor por la seguridad del estrecho de Ormuz, uno de los pasos más sensibles del comercio energético mundial. Según informó infobae mundo, la referencia europea cerró en 96,28 dólares por barril y la estadounidense en 91,48, en una jornada marcada por la inquietud de operadores y navieras ante posibles interrupciones en el tránsito de buques cisterna.

La reacción no sorprende. Cada vez que el conflicto en torno a Irán entra en una fase de mayor tensión, el mercado petrolero incorpora una prima de riesgo casi de inmediato. El estrecho de Ormuz es una arteria estratégica por la que circula una parte sustancial del crudo y del gas que consume el planeta, y cualquier amenaza sobre su funcionamiento tiene efecto directo en las cotizaciones. En este caso, la semana estuvo atravesada por ataques y contraataques entre Teherán y Washington, un pulso que volvió a poner en el centro la fragilidad de una cadena logística que mueve no solo energía, sino inflación, costos de transporte y expectativas económicas en medio mundo.

El dato importante no es solo el precio al cierre, sino lo que revela sobre el clima internacional. Cuando el petróleo se mueve por tensiones geopolíticas, el impacto no se queda en las salas de negociación: se traslada a los costos de producción, al precio de los combustibles y, en última instancia, al bolsillo de consumidores y empresas. En Estados Unidos, un repunte sostenido puede complicar la agenda económica de la Casa Blanca al presionar la inflación; en América Latina, y particularmente en Colombia, una subida del crudo puede dar oxígeno a las cuentas externas y a los ingresos fiscales, pero también encarecer el transporte y los insumos para la economía real. Ese doble filo explica por qué cada crisis en Oriente Medio se sigue con tanta atención desde Bogotá hasta Washington.

Lo que viene dependerá de si la confrontación se enfría o si, por el contrario, se instala una lógica de represalias que mantenga bajo presión las rutas energéticas. Por ahora, el mercado ha dejado claro que la sola posibilidad de una interrupción en Ormuz basta para empujar los precios hacia arriba. Y esa es precisamente la señal que deben leer gobiernos, empresas y consumidores: en un escenario global tan interdependiente, una chispa en el Golfo Pérsico puede sentirse rápidamente en la bomba de gasolina, en el costo del transporte marítimo y en la estabilidad de los precios internacionales.

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