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El petróleo cierra dividido por la tensión entre Irán y EE.UU. y el temor en Ormuz

Hace 2 horas

El petróleo terminó la jornada dividido: la referencia europea cayó mientras la estadounidense avanzó, en un mercado dominado por la tensión entre Irán y Estados Unidos. El nerviosismo por el estrecho de Ormuz volvió a recordarle al mundo que un conflicto geopolítico puede mover los precios en cuestión de horas.

El mercado del petróleo cerró una sesión sin dirección clara, atrapado entre la presión geopolítica y la incertidumbre sobre el flujo global de crudo. La referencia europea retrocedió hasta 95,52 dólares por barril, mientras que el barril estadounidense avanzó a 91,30 dólares, en una jornada marcada por la volatilidad y por el peso creciente de la tensión entre Irán y Estados Unidos.

Según informó infobae mundo, los operadores siguieron muy de cerca el riesgo asociado al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta para el transporte de energía. Cualquier alteración en ese corredor estratégico —por una escalada militar, una amenaza de bloqueo o una respuesta diplomática mal calculada— puede traducirse de inmediato en movimientos bruscos del mercado. Esa fragilidad explica por qué, aun sin una ruptura concreta en el suministro, los precios reaccionan con rapidez ante cada señal de deterioro político en Medio Oriente.

Lo que ocurrió hoy no es un episodio aislado, sino una muestra más de cómo el petróleo sigue siendo un termómetro del poder global. Cuando Washington y Teherán elevan la tensión, el mercado no solo descuenta una posible interrupción física del crudo, sino también un aumento en los costos de seguros marítimos, transporte y expectativas inflacionarias. En la práctica, eso termina golpeando a consumidores, empresas y gobiernos: desde el precio de la gasolina en Estados Unidos hasta el costo de importar energía y bienes básicos en economías como la colombiana, que siguen expuestas a los vaivenes internacionales del petróleo.

La lectura de fondo es que el mercado energético sigue operando sobre un terreno inestable, donde la geopolítica pesa tanto como la oferta y la demanda. Mientras persista el riesgo de una escalada en torno al estrecho de Ormuz, los precios seguirán reaccionando con sobresaltos, incluso cuando los fundamentos del mercado parezcan dar señales opuestas. En otras palabras, el petróleo volvió a confirmar que, en tiempos de tensión internacional, no solo cotiza el barril: también cotiza el miedo.

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